
“El destino no es necesariamente lo que obtenemos de la vida, sino más bien lo que damos”.
Cary Grant
El mundo del voluntariado es tremendamente diverso en el que cada sector requiere de unas características específicas para cubrir sus necesidades concretas. De hecho, es un universo tan diverso que hemos trabajado un taller muy especial para entenderlo al crear una analogía con la naturaleza y la diversidad de hojas, plantas y flores existentes en las que cada una, cual copo de nieve, es ligeramente diferente al resto.
Esta diversidad natural reflejaba la diversidad de, por ejemplo, el trabajo con niños, con mayores solos, enfermos, personas con diversidad funcional, extranjeros, educación en sus diferentes formas, animales, protección medioambiental… campos tan diferentes como amplios como esas mismas hojas que hemos pasmado mediante la técnica de estampación con pintura que seleccionaban para representar el espacio, ámbito o espacio social con el que se identificaban o querían trabajar.
Porque, al final de la sesión todos hacíamos un ejercicio de introspección para respondernos a nosotros mismos y al resto de compañeros a las siguientes preguntas: ¿si hicieras voluntariado a que dedicarías tu tiempo? ¿Cuál es el espacio que más te llama la atención? ¿Cuáles son los temas con los que más te sensibilizas?.
Un ejercicio en el que se mezcla poesía, analogía, introspección, reflexión y todo utilizando como elementos lo que más ansiamos y necesitamos como seres humanos, la naturaleza.
El programa es posible gracias a la colaboración del Ayuntamiento de Madrid a través de su Dirección General de Participación Ciudadana.



