Un trimestre en el CEIP Juan Güell de Extremadura marcado por el cuerpo, los objetos y la improvisación

 

Un objeto cotidiano puede cambiar de sentido cuando entra en juego el cuerpo. También puede hacerlo el espacio, el gesto o un movimiento improvisado. En el ámbito escolar, ese cambio no es menor: permite que niños y niñas exploren otras formas de expresión, descubran nuevas posibilidades de relación con lo que les rodea y encuentren caminos distintos para comunicarse. Cuando el arte trabaja desde ahí, el aprendizaje pasa también por la experiencia, por la observación y por la acción compartida.

Eso es lo que ha ocurrido durante este trimestre en el CEIP Juan Güell de Extremadura, donde Sonia Rodríguez (Soñiky), artista de circo y artes escénicas, ha desarrollado un trabajo centrado en diferentes disciplinas artísticas. Y, ella misma, nos remitía unas palabras del proceso:

Durante este trimestre, el alumnado ha trabajado desde la danza y la improvisación con objetos como herramientas para el desarrollo creativo y expresivo. A través de estas disciplinas, se han abordado objetivos como la mejora de la expresión corporal, la coordinación, la conciencia del propio cuerpo y la relación con el espacio y los objetos. Asimismo, se ha fomentado la creatividad, la espontaneidad y la capacidad de adaptación ante diferentes propuestas.

El trabajo realizado ha favorecido la participación activa del alumnado, contribuyendo a su motivación, al desarrollo personal y a la adquisición de nuevas formas de comunicación y expresión. Este trimestre la valoración general del proyecto MUS-E en el centro es muy positiva. A lo largo de este trimestre se han trabajado disciplinas artísticas como la danza, el circo y el teatro, que han contribuido de manera significativa al desarrollo integral del alumnado.

Estas herramientas han favorecido la creatividad, la expresión emocional, la participación activa y la cohesión grupal, generando un clima de aprendizaje dinámico, inclusivo y motivador. Asimismo, se ha observado una buena acogida por parte del alumnado y del profesorado, destacando la implicación en las actividades y la mejora de la convivencia dentro del centro.

En términos generales, el proyecto se valora de forma muy satisfactoria, tanto por los resultados obtenidos como por el impacto positivo en el bienestar, la motivación y las relaciones interpersonales del alumnado.

 

Este proyecto es posible gracias al Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, la Consejería de Educación, Ciencia y Formación Profesional de la Junta de Extremadura y la Consejería de Salud y Servicios Sociales de la Junta de Extremadura y la participación del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 en el marco del programa EnRedArte por la Infancia y la Adolescencia.