Testimonios Elisa Mª Quesada, docente del CEIP Pedro de Estopiñán de Melilla

 

Cada voz suma. En esta ocasión, la que toma la palabra es Elisa Mª Quesada, maestra de pedagogía terapéutica en el CEIP Pedro de Estopiñán de Melilla, un centro que lleva cerca de una década trabajando con el programa MUS-E y que, además, es pionero en su ciudad en la implantación de un Aula TEA. Desde su experiencia diaria, Elisa reflexiona sobre lo que el arte —y más concretamente la metodología del programa— aporta a niñas y niños con autismo, hiperactividad, dificultades emocionales o de conducta.

En sus palabras, destaca cómo el teatro y la danza se convierten en caminos para que los alumnos y alumnas se atrevan a expresar lo que sienten. No se trata solo de actividades artísticas: son espacios donde se fomenta la comunicación, se da nombre a las emociones, se cultiva la seguridad y se promueve el contacto humano. Según relata, ahora los niños y niñas son más abiertos, más cercanos, más capaces de hablar de lo que les ocurre, incluso en una sesión artística.

Elisa apunta también a la necesidad de crear espacios específicos para el Aula TEA, sin dejar de lado la inclusión, pero dando un lugar prioritario a sus necesidades concretas. Cree firmemente que esta atención contribuiría a reforzar la confianza y autoestima del alumnado. A la vez, señala cómo estas sesiones tienen impacto en todos los grupos del centro: niños y niñas más desinhibidos, más participativos y más seguros a la hora de intervenir, leer un texto o expresar una emoción.

La petición es clara: más artistas, más sesiones, más presencia del programa en la ciudad y, muy especialmente, más formación también para el profesorado. Romper la rutina, parar el ruido del día a día, levantar la vista del papeleo y volver a mirarse a los ojos. Porque también los adultos necesitamos espacios de arte, emoción y reencuentro.

Podéis ver la entrevista completa a continuación: