
En el CEIP Gonzalo Encabo de Extremadura, las sesiones MUS-E desarrolladas junto a la artista de teatro Ana Martínez León (Ana Marle), muestran cómo el teatro puede convertirse en una herramienta para crear, convivir y pensar en común. A partir de dinámicas recogidas en las fotografías remitidas por el centro, el trabajo ha unido improvisación, expresión corporal, creación colectiva y reflexión en torno a cuestiones como los colores, la cohesión grupal y la paz.
Una de las propuestas se ha desarrollado con los grupos de 5 años a partir de un cuento sobre los colores. El punto de partida no ha sido solo plástico o narrativo, sino también vivencial: la idea de que cada persona puede elegir el color que más le guste sin que esa elección quede limitada por su género. Parte del contenido del cuento se ha construido mediante juegos e improvisaciones, y una de las dinámicas consistía en que la artista proponía un color —en este caso, el blanco— para que niños y niñas realizaran estatuas de objetos de ese color, que después servían como inspiración para la redacción del cuento.
Otra de las imágenes remite al trabajo sobre cohesión grupal y creación colectiva. En este caso, comenzaron formando estatuas en grupos pequeños de tres personas, pero el proceso fue creciendo hasta llegar a una estatua de toda la clase a partir de una propuesta inicial: “Soy un árbol”. A partir de ahí, chicos y chicas fueron observando qué elementos faltaban y los fueron incorporando entre todos y todas. El valor de esta actividad no está solo en la imagen final, sino en el proceso compartido: observar, aportar sobre lo que ya han hecho otros compañeros y otras compañeras, escuchar y confiar en que el resultado se construye de manera conjunta.
La tercera línea de trabajo aparece vinculada al Día de la Paz. A partir de una reflexión sobre la necesidad de resolver los conflictos de manera pacífica y sin violencia, se propusieron pruebas para encontrar las letras P, A y Z. La dinámica exigía coordinación, equilibrio, escucha y trabajo en equipo, y se completaba con una mímica de animales cuando aparecían letras distintas. La sesión terminaba con un deseo que resume bien el sentido de la propuesta: “¡Ojalá conseguir la paz fuese un juego!”.
En todas estas actividades, el arte se relaciona con lo que se hace de una manera directa. El teatro no aparece aquí como una representación final, sino como un modo de aprender a mirar, a construir con otros compañeros y otras compañeras, a expresar ideas con el cuerpo y a convertir una experiencia compartida en cuento, estatua o juego.
Este programa es posible gracias a la colaboración del Ministerio Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, la Consejería de Educación, Ciencia y Formación Profesional de la Junta de Extremadura, la Consejería de Salud y Servicios Sociales de la Junta de Extremadura y a la participación del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 en el marco del programa EnRedArte por la Infancia y la Adolescencia.


