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En un mundo dominado por pantallas y teclados, el acto de escribir a mano se convierte casi en un gesto revolucionario. El género epistolar —la carta como medio de comunicación íntima y reflexiva— ha sido durante siglos una forma de expresión literaria, emocional y social. Diversos expertos, como la neurocientífica Karin James, han destacado que escribir a mano estimula áreas del cerebro que no se activan al teclear, lo que favorece la memoria, la atención y el desarrollo cognitivo. Según estudios publicados, los niños que escriben a mano desarrollan una mayor comprensión lectora y habilidades lingüísticas más ricas que quienes lo hacen exclusivamente en dispositivos electrónicos.
El paso de la Educación Primaria a la Secundaria es uno de los grandes hitos en la vida de cualquier niño o niña. Supone, además de un cambio de etapa académica, una transformación personal y emocional que marca el final simbólico de la infancia y el inicio de nuevas responsabilidades, relaciones y vivencias. Desde la psicopedagogía se reconoce este momento como un tránsito de gran carga simbólica: se deja atrás una etapa más protegida para adentrarse en un mundo de mayor autonomía, donde las decisiones empiezan a cobrar mayor peso y la construcción de la identidad se vuelve más compleja.
Acercar el arte y los valores a los niños y niñas de 3 y 4 años puede parecer un reto, pero desde la metodología MUS-E, esta aproximación se convierte en una aventura sensorial, lúdica y profundamente significativa. A esta edad, todo pasa por el cuerpo, la emoción y la sorpresa, y por eso el trabajo artístico con la primera infancia debe partir de la filosofía del asombro: un cuento que aparece como por magia, un objeto que se toca, se huele o se comparte con el compañero, un gesto que se transforma en emoción.
El IES África de Madrid ha celebrado el Día de África con una propuesta artística desarrollada dentro del programa MUS-E, de la mano de la artista de artes plásticas Gabriela Waisberg. La sesión, dirigida al alumnado del centro, propuso un recorrido creativo a partir de los patrones tradicionales del arte africano, combinando el dibujo con el trabajo corporal y el juego compartido
El yoga, más allá de una práctica física, es una disciplina que conecta cuerpo y mente, fomentando el equilibrio, la atención plena y la autorregulación emocional. En la infancia, aprender a parar, respirar y observar lo que sentimos es una herramienta de enorme valor para interpretar mejor el mundo que nos rodea y responder ante él de forma más serena, empática y consciente.
Del 13 al 15 de junio, el Albergue de La Esgaravita (Alcalá de Henares) volvió a acoger una nueva edición del encuentro intensivo CODI-Arte, reuniendo en esta ocasión a niños y niñas de 4º de Primaria del CEIP Manuel Azaña y jóvenes de 1º de Bachillerato del IES El Burgo-Ignacio Echeverría. Tres días de convivencia y aprendizaje intergeneracional en los que el arte, la tecnología y la metodología activa se convirtieron en herramientas clave para abordar las competencias digitales desde un enfoque humanista y participativo.
El encuentro de formación intensiva CODI-Arte celebrado entre el 13 y el 15 de junio en el Albergue de La Esgaravita ha sido mucho más que una suma de talleres. Ha sido un espacio compartido donde escuchar ha sido tan importante como crear. Y por eso, hoy os invitamos a acercaros a las múltiples voces que han dado forma a este proceso formativo: participantes, formadores y docentes.
Continuamos reseñando lo vivido y compartido del 13 al 15 de junio de 2025 en el cuarto encuentro intensivo CODI-Arte. Un encuentro celebrado dentro del marco del programa CODI impulsado por el Ministerio de Juventud e Infancia y desarrollado en la Comunidad de Madrid. En esta ocasión, más de 50 niños y niñas de 4º de Primaria del CEIP Manuel Azaña compartieron experiencia con alumnado de Bachillerato del IES El Burgo-Ignacio Echeverría, participando juntos en un proceso de formación digital colaborativa y creativa en plena naturaleza.
Entre el 13 y el 15 de junio de 2025 se ha celebrado en el Albergue de La Esgaravita, en Alcalá de Henares, el cuarto encuentro de formación intensiva CODI-Arte. La actividad ha reunido a chicos y chicas de 4º de Primaria del CEIP Manuel Azaña y de 1º de Bachillerato del IES El Burgo-Ignacio Echeverría, trabajando juntos en un proceso de aprendizaje compartido que combina la adquisición de competencias digitales con el desarrollo de habilidades personales y sociales.
El aula se convirtió en un espacio de análisis, escucha activa y expresión artística en el CEIP Séneca de Parla, donde niños y niñas de entre 8 y 11 años participaron en una sesión del programa CODI-Arte centrada en el ciberacoso. La propuesta, guiada por la formadora Gabriela Waisberg, se enmarca en las líneas educativas del programa CODI que promueven la adquisición de competencias digitales desde edades tempranas, especialmente en lo relativo a la seguridad digital, la ciudadanía crítica y la convivencia en entornos conectados.