La memoria visual es una capacidad cognitiva fundamental en el desarrollo del aprendizaje infantil. Gracias a ella, los niños y niñas pueden reconocer patrones, asociar conceptos e integrar la información de forma más rápida y duradera. Es clave en el reconocimiento de letras, en la comprensión de mapas, en la resolución de problemas matemáticos o en la interpretación de imágenes, entre otros muchos procesos que intervienen en su día a día en el aula.