El trabajo de los y las artistas que forman parte del programa MUS-E es el verdadero motor de esta metodología activa que pone el arte al servicio de la educación. Su labor va mucho más allá de impartir una disciplina artística: implica acompañar, inspirar, conectar con el aula y adaptarse a los contextos y realidades de cada centro. Son ellos quienes hacen posible que el arte se convierta en un lenguaje común, accesible, integrador y transformador.