
El cine de animación ha demostrado ser una herramienta educativa de gran valor, especialmente cuando se aplica en el aula para trabajar la expresión, la colaboración y la creatividad. En esta línea, el alumnado del CEIP Valdemera de la localidad madrileña de Velilla de San Antonio ha trabajado con el artista Álvaro Subíes a partir de la técnica del stop-motion, una forma de animación que consiste en fotografiar una serie de imágenes fijas —generalmente con figuras moldeadas en plastilina u otros materiales— que, al reproducirse en secuencia, generan la ilusión de movimiento.
El stop-motion, además de desarrollar habilidades técnicas, permite abordar cuestiones sociales, emocionales y éticas. Un ejemplo destacado es el cortometraje El viaje de Said, dirigido por Coke Riobóo y ganador del Goya en 2007, que narra el viaje de un niño marroquí que cruza el mar en busca de una vida mejor. A través de una animación sencilla pero muy expresiva, la historia denuncia las desigualdades, el racismo y los riesgos de la inmigración irregular, convirtiéndose en una valiosa herramienta para promover valores como la empatía, el respeto y la justicia social. Este cortometraje ha sido utilizado en el aula como punto de partida para reflexionar sobre la realidad de miles de niños y niñas en el mundo.
Inspirados por este enfoque, los chicos y chicas del CEIP Valdemera se han lanzado a crear sus propias piezas animadas en plastilina, combinando narrativa, modelado y trabajo audiovisual. En palabras del artista que ha guiado el proceso:
El trabajo realizado por el alumnado del CEIP Valdemera en la creación de sus stop motions ha sido una experiencia tanto satisfactoria como divertida. A través de esta técnica, los estudiantes no solo aprendieron conceptos básicos de animación, sino que también exploraron su creatividad al máximo. Cada uno se sumergió en el proceso de dar vida a objetos y personajes, logrando resultados sorprendentes con recursos simples, pero con gran esfuerzo y dedicación.
El trabajo en equipo, sumado a la colaboración de las tutoras, el aprendizaje de nuevas tecnologías y la satisfacción de ver sus historias cobrar vida en la pantalla hizo que todo el proceso fuera enriquecedor.
Además, el ambiente de colaboración y diversión durante la creación de los stop motions fomentó el entusiasmo, convirtiendo esta actividad en una experiencia memorable para todos.
Unas pequeñas obras maestras que nos remiten en un vídeo que compartimos con vosotros, como testimonio de un trabajo que ha unido arte, tecnología y valores. Porque ver cómo una idea cobra vida es también una forma de aprender:
El programa es posible gracias a la colaboración de la Consejería de Educación, Universidades, Ciencia y Portavocía de la Comunidad de Madrid, la Consejería de Familia, Juventud y Asuntos Sociales de la Comunidad de Madrid, el Ayuntamiento de Velilla de San Antonio y el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 a través de su convocatoria del 0,7%.


