Sesión de trabajo con alumnado de 3º de primaria del CEIP Encarna León de Melilla

 

En el teatro, a veces basta un cuerpo quieto para decir muchas cosas. Una postura, una mirada, una dirección compartida o un gesto sostenido pueden representar una emoción, una idea o una relación con los demás compañeros y las demás compañeras. Eso es lo que se ha trabajado en una sesión con el alumnado de 3º de Primaria del CEIP Encarna León de Melilla junto a Raquel González, artista de teatro de MUS-E.

La propuesta se ha centrado en la creación de estatuas grupales que representan distintos conceptos o emociones. A partir de esa dinámica, niños y niñas han tenido que construir imágenes colectivas con el cuerpo, buscando una forma común de expresar lo que se les proponía. En algunas ocasiones, esas estatuas nacían a partir de una música, de modo que el ritmo y la escucha pasaban a formar parte del proceso antes de llegar a la inmovilidad final.

Hay un aspecto especialmente significativo en este trabajo: la premisa principal consistía en que nadie podía quedar fuera ni dejar de estar en contacto con el resto de compañeros y compañeras. Esa condición da sentido a toda la actividad, porque obliga a pensar la creación no desde lo individual, sino desde el grupo. Cada niño y cada niña tienen que encontrar su lugar dentro de la figura común, ajustando su cuerpo al de los demás compañeros y las demás compañeras y haciendo que la estatua funcione como una sola imagen.

 

 

Ahí es donde el teatro muestra una de sus aportaciones más claras en el aula. No se trata solo de representar algo, sino de aprender a escuchar, a adaptarse y a construir con otros chicos y otras chicas una respuesta compartida. El cuerpo se convierte en herramienta de expresión, pero también de convivencia. Para que la imagen exista, hace falta atención, cercanía y acuerdo.

La música añade además otra capa de trabajo. Cuando la estatua surge a partir de una consigna sonora, el grupo tiene que pasar del movimiento a la quietud sin perder la relación entre unos y otras. Ese tránsito permite trabajar concentración, presencia y coordinación, al tiempo que abre una vía para expresar emociones o ideas sin necesidad de recurrir a la palabra.

 

El programa es posible gracias a la colaboración del Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes, la Consejería de Política Social, Salud Pública y Bienestar Animal de la Ciudad Autónoma de Melilla y la participación del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 en el marco del programa EnRedArte por la Infancia y la Adolescencia.