
Resolver un conflicto no siempre pasa primero por la palabra. A veces, antes de hablar, hace falta mirar, reconocer un gesto, percibir una tensión en el cuerpo o entender cómo una acción puede transformar la relación con los demás. Desde ahí, el cine mudo ofrece una posibilidad especialmente rica dentro de la escuela: trabajar la convivencia y la resolución de conflictos a través de una expresividad alternativa, en la que los cuerpos, las miradas, los silencios y la música adquieren un papel central. Lo que no se dice se muestra, y lo que se muestra obliga a observar con más atención.
Cuando esta propuesta se cruza además con el lenguaje audiovisual, el aprendizaje se amplía. No solo se trata de interpretar una situación o de construir una escena, sino también de comprender cómo la luz, el encuadre y el foco modifican aquello que vemos y sentimos. Ha sido precisamente el término “comprender” lo que han aplicado los chicos y chicas en esta sesión MUS-E en el CEIP San Ildefonso de Talavera de la Reina con Alba Palacios, artista de danza; Gabriela Waisberg, artista de danza; Álvaro Subiés, artista de audiovisuales y Mario Marcol, artista de teatro:
En esta ocasión el alumnado de Infantil y Primaria del CEIP San Ildefonso se cuestionó cómo se expresan las emociones y cómo podrían hacerlo sin la posibilidad de utilizar la voz. Mediante el ejemplo de la película “Sorda” y de “The Cameraman”, nos acercamos a la expresividad alternativa de los gestos, la música y el texto sobreimpreso. Miramos cómo funciona una cámara réflex y nos preguntamos qué pasa con la luz, el encuadre y el foco. También, probamos diferentes perspectivas a la hora de sacar fotos, para transmitir diferentes percepciones de lo que vemos.
El proceso de manipulación de la cámara, en la segunda fase de Primaria, les hizo preguntarse por el tamaño, el peso, de esos artilugios de grabación que hoy en día se llaman simplemente móviles. Al verlos en una película de 1928, como la de Buster Keaton, revisamos las diferencias y una breve historia del cine.
Todo este aprendizaje fue posible gracias a la coordinación de los artistas MUS-E Gabriela Waisberg, Mario Marcol, Alba Palacios y Álvaro Subiés.
Esto ha sido posible gracias a la colaboración del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, la Consejería de Educación, Cultura y Deporte de Castilla-La Mancha, la Consejería de Bienestar Social de Castilla-La Mancha y a la participación del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 en el marco del programa EnRedArte por la Infancia y la Adolescencia.

