
Las acciones performativas permiten sacar el arte del aula y llevarlo al espacio público. Cuando una propuesta artística se comparte en la calle, en una plaza o en un entorno cercano al centro, la creación deja de ser una actividad interna para convertirse en encuentro con la comunidad y en un trabajo en res. En ese gesto, el arte se ofrece, se escucha y se recibe de otra manera.
Desde el programa MUS-E de la Fundación Yehudi Menuhin España, estas experiencias conectan con una idea central: el arte puede transformar la forma en que niños y niñas se relacionan con su entorno. Regalar palabras, poemas o pequeñas piezas culturales también es una forma de construir vínculos y de recordar que la cultura no pertenece solo a los espacios cerrados, sino que puede circular entre las personas.
En el CEIP Ortiz Echagüe de Getafe, en Madrid, la artista de audiovisuales Eva Racionero ha desarrollado una propuesta de aprendizaje-servicio titulada “Palabras al oído”, en la que los niños y niñas llevaron textos al entorno cercano del centro, concretamente al campus de la Universidad Carlos III.
La artista resume así el trabajo realizado:
Proyecto de aprendizaje-servicio a cargo de Eva Racionero y el alumnado del CEIP Ortiz Echagüe de Getafe, consistente en una acción performativa, a modo de pasacalles y encuentros en el entorno cercano; en este caso, fue el campus de la Universidad Carlos III, que se encuentra cerca del centro escolar, en el que los niños y niñas recitaron poemas, versos, adivinanzas u otros textos al oído de familiares, amigos y amigas, universitarios y universitarias y personas que paseaban en las proximidades del campus, a través de tubos de diferentes tamaños.
La mayoría de los alumnos y alumnas también llevaban adornos hechos con páginas de libros reciclados o elementos relacionados con las palabras, la escritura, la lectura o las letras. Asimismo, regalaron algunas cuartillas con textos impresos para que las personas los pudieran llevar y leer en cualquier otro momento, y les sirvieran de recuerdo.
La acogida y la participación de las familias y de las diferentes personas que estaban o pasaban por el campus fue estupenda. Fue una actividad muy positiva y significativa para todos y todas, especialmente para los niños y niñas, que tuvieron un papel protagonista, generador y generoso, fundamental para que sean agentes activos en su comunidad y sientan reforzado el valor de todo lo que pueden aportar.
La propuesta permitió unir lectura, oralidad, intervención artística y relación con el entorno. Los tubos se convirtieron en canales para transmitir palabras al oído; los adornos realizados con páginas recicladas reforzaron la presencia visual de la acción; y las cuartillas entregadas ampliaron la experiencia más allá del momento compartido.
El programa es posible gracias a la colaboración de la Consejería de Educación, Universidades, Ciencia y Portavocía de la Comunidad de Madrid, la Consejería de Familia, Juventud y Asuntos Sociales de la Comunidad de Madrid y el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 a través del programa EnRedArte por la Infancia y la Adolescencia


