
¿Cómo sería un aprendizaje sin ritmo, sin movimiento? ¡Pues no sería posible! Los niños y niñas crecen y aprenden muchas cosas gracias al movimiento. La música o la danza sin que se muevan nuestros brazos, nuestras piernas o nuestra cabeza sería imposible. En el CEIP Raquel Camacho, en Galicia, el eje principal de una de las sesiones ha sido saber que puedo expresar lo que siento sin hablar, ¿cómo? Bailando por ejemplo.
La artista de danza en este centro, Ruth Balbís, que ha acompañado a los alumnos en este viaje del movimiento, nos transmitía:
En el CEIP Raquel Camacho este año aterrizamos con danza en las clases de 6º, de Infantil y 1º de Primaria. El objetivo principal fue trabajar el ritmo, la expresión corporal y las emociones a través del movimiento. Las clases se diseñaron para favorecer el desarrollo integral del alumnado desde edades tempranas.
La motivación de los niños y niñas hace que su participación sea muy activa y que disfruten completamente de la actividad. La diversidad cultural del centro enriquece las sesiones, incorporando músicas y estilos de diferentes orígenes. El programa promueve la inclusión y el respeto entre compañeros. Los contenidos están adaptados a cada grupo y combinan juegos, coreografías y dinámicas expresivas. Se cuida especialmente el buen desarrollo de las clases para garantizar un ambiente positivo y seguro. El trabajo con las emociones ayuda a que el alumnado se exprese y se conozca mejor.
Como parte del proyecto, creamos una coreografía inspirada en los planetas, donde los niños y niñas representaron con el cuerpo el movimiento del sistema solar. Esta actividad fue muy especial y nos permitió unir arte, ciencia e imaginación en una experiencia significativa. Este proyecto refuerza valores como la creatividad, la empatía y la cooperación desde la educación artística.
El programa es posible gracias a la colaboración de la Consellería de Educación, Ciencia, Universidades e Formación Profesional de la Xunta de Galicia, a la Consellería de Política Social e Igualdade de la Xunta de Galicia, a la Fundación Paideia Galiza, y al Ayuntamiento de A Coruña.


