
El arte en la escuela no comienza con una gran producción ni con un resultado final visible desde el primer momento. Comienza antes, en algo que parece pequeño: aprender a doblar un papel, atreverse a recortarlo, esperar, mirar lo que hacen los demás compañeros y las demás compañeras y descubrir que de un gesto sencillo puede surgir una experiencia compartida. Ahí es donde MUS-E muestra una de sus facetas más importantes: entender que educar desde el arte también significa cuidar el proceso, el tiempo y la manera en que niños y niñas se encuentran con lo que hacen.
Eso es precisamente lo que transmite el texto que nos comparten, en el que la creación aparece ligada a acciones cotidianas que, dentro de la propuesta artística, adquieren otro sentido. Desde el CEIP Alfonso X El Sabio de Madrid, Gabriela Waisberg, la artista de artes plásticas y danza que ha acompañado a los chicos y chicas lo explica así:
A veces, MUS-E es llevar una propuesta de recortar un papel para hacer mantelitos latinoamericanos para la Feria de las Culturas, y ver que hay que comenzar desde mucho antes: ¿profe, como se dobla el papel?.
A veces, MUS-E es estar en círculo, hacer gimnasia para darnos suavidad, mirarnos y encontrarnos que estamos en un lugar seguro,(¿Cómo se pasa a decirlo a que haya una experiencia?) que estamos tranquilos y tranquilas creando.
A veces, MUS-E es “sólo” doblar un papel, recortarlo, crear un momento para el asombro, nombrar la palabra “magia”.
A veces MUS-E es “sólo” recortar un papel de seda con delicadeza, más o menos todos y todas al mismo tiempo, abrir el papel al mismo tiempo y sentirnos felices por lo que hemos hecho.
A veces MUS-E es “sólo” crear algo bonito con un papel, y que estos niños y estas niñas tengan la experiencia de que son capaces de crear belleza.
-Profe, ¿me puedo llevar un papel para hacer otro en mi casa?
La cita resume muy bien algo esencial del programa: el arte no se reduce al objeto que finalmente se produce. También está en la pregunta inicial, en la sorpresa, en la coordinación del grupo, en la calma del círculo y en la posibilidad de que cada niño y cada niña descubran que pueden hacer algo con sus manos y reconocerlo como propio. Por eso, MUS-E tiene muchas facetas. A veces es una feria, a veces un círculo, a veces un papel de seda. Y a veces, precisamente en lo más sencillo, aparece una experiencia que permanece.
Este proyecto ha sido posible gracias a la colaboración establecida con la Consejería de Educación, Universidades, Ciencia y Portavocía de la Comunidad de Madrid, a la Consejería de Familia, Juventud y Asuntos Sociales de la Comunidad de Madrid y a la participación del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 en el marco del programa EnRedArte por la Infancia y la Adolescencia.