En el marco del convenio de colaboración entre la FYME y la Fundació Pau Casals queremos difundir una nueva edición del Galardón Internacional Pablo Casals

Fundació Pau Casals

Este Galardón está impulsado para dar soporte a jóvenes violonchelistas para que puedan ampliar los estudios de violonchelo e impulsar su formación y carrera artística. La convocatoria estará abierta hasta el 13 de julio de 2020.

La FYME y la Fundación Pau Casals mantienen un convenio de colaboración enmarcado en el proyecto realizado en los centros MUS-E ‘En clave de sol. Algunas propuestas concretas desde la música’. La colaboración entre la Fundación Yehudi Menuhin y la Fundación Pau Casals no es más que la prolongación de la amistad que siempre se profesaron mutuamente los dos maestros.

El Galardón Internacional Pablo Casals

Se impulsa para dar soporte a jóvenes violonchelistas para que puedan ampliar los estudios de violonchelo e impulsar su formación y carrera artística. La convocatoria del Galardón Internacional Pablo Casals para Jóvenes Violonchelistas estará abierta hasta el 13 de julio de 2020.

El Galardón está abierto a jóvenes violonchelistas de todo el mundo, que estén estudiando o que hayan sido admitidos en un Grado Superior de música, y que hayan nacido después del 31/12/1998. El jurado de prestigio internacional, está presidido por Marta Casals Istomin y formado por Claudio Bohórquez, Henri Demarquette, Gustav Rivinius, Arnau Tomàs y Bernard Meillat, que también es el secretario. El Galardón consta de un primer premio de 18.000 €, de un premio especial AENA de 12.000 € i de un tercer premio de 6.000 €. Además, la Fundación Pablo Casals ofrece promoción artística y asesoramiento a los galardonados.

Pau Casals (1876-1973)

Músico reconocido por su talento como compositor, violonchelista y por sus aportes a la técnica de interpretación de dicho instrumento, Pau Casals fue gran amigo del maestro Yehudi Menuhin. Como intérprete, Casals modernizó y cambió los modos de interpretación del violonchelo, al buscar movimientos más naturales que los prescritos por la rígida técnica del siglo XIX. Así conseguía, al pegar siempre el arco a las cuerdas, una expresividad nunca antes vista.

A la par de su carrera como músico, Pau Casals fue un ferviente e incansable defensor de la paz, la democracia y la libertad. Encaminó sus esfuerzos a la fundación y el patrocinio de orquestas para los obreros, e hizo aportes económicos a la causa de los refugiados y exiliados. En 1926 creó la Associació Obrera de Concerts (Asociación Obrera de Conciertos), que daría acceso a la clase trabajadora al aprendizaje de la música y la audición de conciertos. En repudio al fascismo, Pau Casals se negó a dar conciertos en Alemania mientras estuviera Adolfo Hitler en el poder por lo que representaba en contra de la libertad artística e intelectual. La Guerra Civil Española estalló en 193, cuando dirigía en Barcelona el último ensayo de la “Novena Sinfonía” de Beethoven con la Orquesta Pau Casals  y el Orfeó Gracienc, para un concierto que debía celebrarse en el Teatro Grec de Montjuïc, con motivo de la llamada Olimpíada Popular, evento multideportivo que iba a ser celebrado en Barcelona (España) entre el 19 y 26 de julio de 1936,  como alternativa a los Juegos Olímpicos de Berlín del mismo año. Finalmente, la Olimpiada Popular no pudo llevarse a cabo, porque el 18 de julio tuvo lugar el levantamiento militar que daría inicio a la Guerra Civil española. Casals abogó por el restablecimiento de la República. Durante la guerra se trasladó a París , después a Prades, y por ultimo a Puerto Rico, ciudad de nacimiento de su madre fue considerado por el propio Casals su segunda patria.

Su renombre internacional como músico y como pacifista hizo que fuera invitado el 24 de octubre de 1958 a participar en la Asamblea General de la Naciones Unidas, en cuya sede ofreció un concierto para trasmitir su habitual mensaje de paz. Aquella intervención le valió una nominación al Premio Nobel de la Paz y lo convirtió en un símbolo mundial de la lucha por la concordia y la libertad. En agradecimiento a la nación mexicana por haber recibido a los exiliados españoles durante la Guerra Civil, Casals estrenó en Acapulco el 17 de diciembre de 1960 una de sus obras cumbres: “El Pesebre”, un oratorio que había compuesto desde los años cuarenta a partir del poema premiado del poeta catalán Joan Alavedra. Esta pieza se haría prácticamente obligatoria en sus conciertos posteriores, como el ofrecido en el Memorial Opera House de San Francisco (Estados Unidos) en 1962 -en el cual anunció que dedicaría su vida a la lucha por la paz, la fraternidad y la dignidad humana- y el celebrado en 1963 nuevamente en la sede de Naciones Unidas en Nueva York, donde el presidente de Estados Unidos, John F. Kennedy, le concedió la “Medalla de la Libertad”.Tras la interpretación de la pieza,  conocida también como “Himno a la paz”, Casals pronunció un discurso en inglés y también en catalán, lengua que por primera vez se escuchaba, en su voz,  en el ámbito de Asamblea General de las Naciones Unidas. Tras su discurso interpretó el “Cant dels ocells” (“El canto de los pájaros”), composición tradicional catalana que, desde entonces, se convirtió en nuevo himno a la libertad.

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