
La formación, las artes, el desarrollo personal no se limita al horario escolar, sino que continúa con un trabajo coordinado con las familias y el entorno. Por ese motivo la metodología MUS-E incluye en su línea de formación de manera expresa a padres y madres de centros en los que está presente. De este modo, se reafirma la concepción de las artes como recurso educativo y de intervención social. Por eso mismo, implicar a las familias no es un añadido, forma parte de la lógica del programa.
Por ese motivo hoy compartimos lo vivido en el CEIP La Paz de Albacete que ha acogido también una formación de familias junto a Sandra Blanco, dentro del trabajo en danza que se desarrolla en el centro. Una formación que ha partido de un recurso sencillo que parece estar al servicio del movimiento compartido, la atención al grupo y la relación entre cuerpo, espacio y ritmo. Una pelota de goma.
Ese tipo de objeto pequeño obliga a ajustar el gesto, medir la distancia, coordinar la mirada con la acción y responder a lo que hacen otras personas. Y cuando una dinámica así se traslada a un grupo de madres, padres y figuras familiares de referencia, el arte deja de estar encerrado en la sesión lectiva y empieza a circular también por los vínculos cotidianos.
Estudios realizados por diferentes instituciones consideran como implicación artística en casa actividades como cantar canciones, contar historias o realizar trabajos creativos, y señalan que esa práctica frecuente en el hogar se relaciona con atributos sociales y emocionales positivos y con distintos resultados cognitivos. Asimismo, recuerdan también que la implicación en las artes puede apoyar necesidades socioemocionales, ayudar a gestionar emociones y favorecer la empatía.
Por eso una formación de familias en danza tiene más fondo del que parece. No se trata solo de que madres y padres conozcan una actividad concreta, sino de abrir una vía para que el arte sea más accesible en casa a través de sus figuras familiares de referencia. Cuando ese puente existe, lo trabajado en el aula encuentra continuidad fuera de ella, y la experiencia artística deja de ser algo puntual para convertirse en una práctica que acompaña, refuerza y amplía los aprendizajes.
El programa es posible gracias a la colaboración de la Consejería de Educación, Cultura y Deporte de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, la Consejería de Bienestar Social de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y a la participación del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 en el marco del programa EmpoderArte