Green Tales: Turquía e Islandia reescriben el equilibrio del planeta en “El nacimiento de las 7 R”

 

Continuamos conociendo los resultados de la creatividad y trabajos combinados de los centros escolares participantes en el proyecto europeo Green Tales, que propone acercar la conciencia ecológica a niños y niñas a través de la creación artística, la narración colaborativa y el uso de herramientas digitales. Uno de los pilares del proyecto es precisamente la construcción de cuentos en red, escritos e ilustrados por clases de distintos países europeos en torno a los cuatro elementos de la naturaleza: tierra, agua, fuego y aire.

En este caso, el cuento El nacimiento de las 7 R ha sido creado por el alumnado de la escuela Kazim Karabekir (Adana, Turquía), y finalizado con el trabajo visual y sonoro del centro islandés Valsárskóli (Akureyri). La colaboración entre ambos ha dado como resultado una pieza audiovisual que aborda el deterioro medioambiental desde una perspectiva narrativa y educativa, y que reflexiona sobre el consumo responsable, la reutilización y la necesidad de proteger los recursos naturales.

 

 

Este trabajo forma parte del conjunto de videocreaciones desarrolladas en el proyecto con el acompañamiento del artista Yann Bonin, especialista en animación y responsable de la formación en técnicas de stop-motion. Su labor ha sido clave para transformar los relatos escritos en pequeñas obras audiovisuales realizadas con medios escolares, pero con un fuerte mensaje colectivo.

Podéis ver el resultado en el vídeo que os compartimos a continuación:

 

 The Birth of the 7 R’s – Green Tales Project – Turkey/Iceland

 

 

Y aquí tenéis el cuento completo que, como en los casos anteriores, podéis leer (en inglés) a través de este enlace:

The Birth of the 7 R´s

Hace mucho tiempo, antes de que aparecieran los primeros seres humanos en el planeta Tierra, existían cuatro elementos: aire, fuego, agua y tierra. Estos elementos eran fundamentales para la supervivencia de los seres vivos. Sin aire, no podían respirar. Sin agua, no podían beber de los ríos y acabarían deshidratados. Sin tierra, no podían alimentarse, y sin fuego no podían calentarse.

Estos elementos también regían el ciclo de la vida: el aire movía las nubes y traía la lluvia que nutría los campos; la tierra alimentaba a las plantas; y el fuego proporcionaba calor y servía para cocinar los alimentos. Este delicado equilibrio permitió la supervivencia de la humanidad durante generaciones.

Sin embargo, con el tiempo, el mal uso de estos elementos por parte de las personas llevó al agotamiento de los recursos. El equilibrio del mundo —es decir, su ecosistema— se alteró. Incontables especies de plantas y animales se enfrentaron a la extinción. Los glaciares empezaron a derretirse, los recursos hídricos se contaminaron, y cada vez quedaba menos agua potable. Debido a la sequía, los hábitats de los seres vivos se redujeron, la tierra perdió fertilidad y surgieron hambrunas. Las enfermedades se propagaron. Con el crecimiento de la población y la urbanización, se perdieron espacios naturales, aumentaron los residuos industriales y el aire se contaminó. La gente dejó de poder salir al exterior. Botellas de vidrio y colillas mal apagadas provocaron incendios en los bosques, acabando con numerosas especies vegetales y animales.

Quienes se entristecieron por el estado del planeta empezaron a buscar formas de restaurar el equilibrio natural. Un día, un grupo de personas propuso un camino para proteger los cuatro elementos y dijo:

—Debemos tratar estos elementos con respeto. Antes de utilizarlos, debemos preguntarnos si realmente los necesitamos. Si no los necesitamos, debemos rechazar su consumo. Para mantener el equilibrio, debemos reducir el uso de recursos: bajar el consumo de agua potable, reducir las emisiones de vehículos y minimizar el desperdicio de alimentos. Podemos reutilizar materiales existentes —plásticos, metales, vidrio, papel— de forma creativa. Por ejemplo, podemos transformar residuos de envases en macetas, portalápices o recipientes. Podemos hacer trapos de limpieza con ropa vieja. Podemos prolongar la vida útil de objetos sin uso, dándolos a quienes los necesitan. En lugar de comprar cosas nuevas, podemos reparar las que ya tenemos —como juguetes rotos— dándoles una segunda vida. Debemos reciclar los materiales que ya no se pueden usar, depositándolos en contenedores adecuados para que vuelvan al ciclo de producción.

Estas sugerencias sensatas fueron bien recibidas por todos. Las personas empezaron a aplicar estas reglas para preservar los cuatro elementos y así comenzaron a construir un futuro más sostenible.

A este enfoque lo llamaron “Las 7 R”. Desde ese día, todos siguieron los principios de las 7 R y trabajaron unidos para crear un mundo más habitable y hermoso.

 

Green Tales es posible gracias a la colaboración de la Unión Europea, el  Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes y la Ciudad Autónoma de Ceuta