
Aprender una letra no siempre pasa solamente por verla o nombrarla. A veces también pasa por recorrerla con el cuerpo, por sentir el espacio, por detenerse al ritmo de una música o por convertir una consigna en movimiento. En contextos educativos como este, el arte abre una vía de acceso al aprendizaje que no se limita a la palabra, sino que incorpora el gesto, la atención, la escucha y la experiencia corporal.
Junto a la artista de danza Cinthia Pérez Zamora, eso es lo que se ha trabajado en el CEE Antonio Tomillo de Zafra. Una propuesta en la que el cuerpo se convierte en herramienta para conocer las letras y para desarrollar distintas capacidades vinculadas al movimiento, la percepción y la regulación. La actividad parte de una dinámica conocida, pero transformada desde el juego, la música y el desplazamiento por el aula.
Cinthia nos trasladaba en unas breves palabras todo lo que esta actividad ha aportado al grupo:
La dinámica consistía en una variante del juego de las sillas, yo lo llamo el juego de las cuevas. Cuando la música sonaba, los alumnos y las alumnas bailaban por el aula y, cuando la música paraba, tenían que meter debajo de la silla una parte de su cuerpo. Además de ser una actividad divertida, aporta:
- Regulación sensorial
- Integración propioceptiva
- Anticipación y rutina
- Disminución de la ansiedad
- Memoria y atención
- Movilidad funcional
- Fortalecimiento muscular
- Coordinación y planificación motora
A este alumnado este tipo de actividad le viene muy bien porque le funciona como terapia y, además, disfrutan haciéndola.
Este programa es posible gracias a la Consejería de Educación, Ciencia y Formación Profesional de la Junta de Extremadura y la Consejería de Salud y Servicios Sociales de la Junta de Extremadura.