
El cierre de trimestre también permite mirar con perspectiva todo lo que se ha ido construyendo en las sesiones. A veces, una imagen compartida, un gesto, una dinámica de grupo o una propuesta artística dejan ver con claridad que el trabajo no se queda solo en el momento de la actividad, sino que continúa después en la forma de participar, de relacionarse y de afrontar el día a día. Eso es lo que muestra la documentación remitida desde el CEEE Santa Rosa de Lima de Málaga sobre el tercer trimestre de MUS-E.
Lo ocurrido y aprendido permite asomarse al desarrollo de las sesiones y a una parte del recorrido vivido en el centro. En estas sesiones, se reconoce un proceso en el que la práctica artística ha ocupado un lugar importante no solo como espacio de creación, sino también como vía para reforzar la implicación del grupo y sostener experiencias compartidas dentro del aula. El arte aparece aquí unido a la vida cotidiana del centro, acompañando procesos personales y sociales que se hacen visibles en la manera de participar y de estar con los demás compañeros y las demás compañeras.
La expresión artística no se entiende sólo como un fin en sí mismo, sino como una herramienta que contribuye al desarrollo de habilidades personales y sociales. Ese aspecto resulta especialmente importante dentro de la metodología MUS-E, donde crear también significa compartir, expresarse, encontrar un lugar dentro del grupo y trasladar parte de lo aprendido a otros momentos de la vida escolar.
Esta actividad ha sido posible gracias a la Consejería de Desarrollo Educativo y Formación Profesional de la Junta de Andalucía, a la Consejería de Inclusión Social, Juventud, Familias e Igualdad de la Junta de Andalucía y a la participación del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 en el marco del programa EnRedArte por la Infancia y la Adolescencia.