El Tai Chi en el CEIP Andalucía de Sevilla para insistir, ajustar y seguir

 

Las artes marciales también forman parte de esas disciplinas que enseñan mucho más que una técnica. En propuestas como el Tai Chi, el cuerpo aprende a atender, a coordinarse, a orientarse en el espacio y a sostener el esfuerzo sin buscar resultados inmediatos. Y ahí aparece una idea especialmente valiosa para la educación: no rendirse a la primera, volver a intentarlo, aceptar que algo no salga y seguir trabajando desde la calma. Y todo ese proceso también es una forma de aprendizaje.

Y ha sido este aprendizaje el que ha tenido lugar en el CEIP Andalucía de Sevilla junto a José Navarro, artista de artes marciales, donde el Tai Chi se ha convertido en una herramienta para fortalecer la atención, la coordinación y la capacidad de afrontar la dificultad sin abandonar el reto.

Este es el texto remitido por el artista, que indicaba cómo ha sido este proceso y animaba al alumnado a no rendirse y seguir:

El juego de sombras es un ejercicio donde los niños y niñas tienen que intentar imitar los movimientos que se les propone. Para ello deben aplicar la máxima atención, y usar la coordinación y el sentido espacial. No se trata de que salga perfecto, sino de intentarlo.

Aprendemos a  aceptar que no siempre saldrá. Y no por ello rechazamos el reto. Se potencia la capacidad de adaptación y aumentar el nivel de tolerancia a la frustración.

El trabajo no se plantea desde la exigencia de hacerlo todo bien a la primera, sino desde la práctica de observar, probar, corregir y volver a empezar. En el juego de sombras, cada gesto obliga a atender al otro y a la otra, a situarse en el espacio y a responder con el propio cuerpo. De ese modo, el Tai Chi se convierte en una experiencia de aprendizaje en la que el error no bloquea, sino que forma parte del camino. El Tai Chi vuelve a recordar que insistir, ajustar y seguir también es una manera de crecer.

Podéis ver una demostración de una parte de esta sesión aquí:

 

 

Esta actividad ha sido posible gracias a la Consejería de Desarrollo Educativo y Formación Profesional de la Junta de Andalucía, la Consejería de Inclusión Social, Juventud, Familias e Igualdad de la Junta de Andalucía y al Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 mediante el programa EnRedArte por la Infancia y la Adolescencia.