
Las emociones también pueden trabajarse desde el arte. A veces aparecen en una imagen compartida, en un color elegido entre varios niños y varias niñas, en un gesto corporal o en un movimiento que se construye junto a otros compañeros y otras compañeras. Cuando un centro dedica una jornada a crear de forma conjunta, el arte deja de ser solo una actividad concreta y pasa a convertirse en una forma de relación, de expresión y de trabajo común.
Eso es lo que ha ocurrido en el CEIP Cerro de Reyes de Badajoz durante la jornada del Día del Centro, en la que se ha desarrollado un mural con todos los grupos del colegio junto a José Manuel Gamero Gil, artista de artes plásticas. De forma paralela, la jornada se ha completado con actividades MUS-E de danza y capoeira, todas ellas vinculadas a un mismo eje de trabajo: las emociones, tema en torno al cual el centro viene trabajando durante este curso.
La propuesta permite entender con claridad cómo distintas disciplinas artísticas pueden encontrarse dentro de una misma jornada y dialogar entre sí. Por un lado, el mural sitúa la creación plástica en el espacio común del centro. Pintar entre todos y todas implica tomar decisiones, compartir un proceso y dejar una huella visible que permanece. Por otro, la danza y la capoeira introducen el cuerpo, el ritmo y la relación con los demás como parte de esa misma reflexión. Así, las emociones no se abordan solo desde la palabra, sino también desde la imagen, el movimiento y la acción colectiva.
Ese cruce entre artes plásticas y disciplinas corporales refuerza uno de los sentidos del programa MUS-E: abrir espacios donde niños y niñas puedan expresarse por vías diversas y donde el aprendizaje se construya también desde la experiencia compartida. ¿Cómo hablar de emociones sin ofrecer también lenguajes para mostrarlas, representarlas y reconocerlas en uno mismo y en una misma y en los demás?
En esta jornada, el mural común ha funcionado como un punto de encuentro para el centro, mientras que la danza y la capoeira han ampliado esa experiencia desde el cuerpo y la convivencia. Todo ello dentro de una línea de trabajo que sigue dando continuidad al tema de las emociones a lo largo del curso y que muestra cómo el arte puede integrarse en la vida escolar de una forma real y sostenida.
Este proyecto es posible gracias a la colaboración del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, la Consejería de Educación, Ciencia y Formación Profesional de la Junta de Extremadura, la Consejería de Salud y Servicios Sociales de la Junta de Extremadura y a la participación del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 en el marco del programa EnRedArte por la Infancia y la Adolescencia.


