
El trabajo educativo se multiplica cuando la comunidad escolar se implica en conjunto. En este sentido, el CEIP Santiago Ramón y Cajal de Ceuta ha organizado una sesión especial de yoga abierta a las familias, en la que madres y padres pudieron experimentar directamente las dinámicas que se desarrollan habitualmente con los niños y niñas dentro del programa MUS-E.
Este tipo de encuentros permiten reforzar los lazos entre familias y centro, generando espacios compartidos que promueven el acompañamiento emocional, el bienestar físico y la comunicación entre generaciones. A través de las diferentes posturas y secuencias, los participantes pudieron acercarse a una práctica que va más allá del ejercicio físico: el yoga como camino para la atención, la calma y el equilibrio.
Durante la sesión se practicaron posturas como el árbol, el guerrero II, la postura del giro abdominal o la luna creciente. Según la artista responsable de la sesión:
La postura del árbol es una asana de equilibrio que fortalece las piernas, mejora la concentración y promueve la estabilidad mental. Se realiza de pie, apoyando un pie en el muslo opuesto y llevando las manos unidas sobre el pecho o extendidas hacia el cielo, dependiendo de si sentimos o no tensión en hombros y cervicales. Representa firmeza y enraizamiento. La postura del giro abdominal, es una torsión supina que se realiza acostado boca arriba, con las piernas flexionadas y giradas hacia un lado mientras los brazos se extienden en cruz. Esta postura ayuda a liberar la tensión en la columna, mejora la digestión y estimula los órganos internos. La hacemos al final de la clase para ir liberando el cuerpo y prepararnos para la relajación final. El guerrero II es una posición de pie que simboliza fuerza y determinación. Fortalece las piernas, mejora la resistencia y enfoca la mente. Utthita Hasta Padangusthasana es una postura de equilibrio en pie que implica extender una pierna hacia adelante o al costado, sujetando el dedo gordo con la mano. Desarrolla fuerza en las piernas, mejora el equilibrio y aumenta la concentración y la flexibilidad. Es una postura avanzada pero el yoga también está para experimentar cosas nuevas y ponernos a prueba. Anjaneyasana, o postura de la luna creciente, abre las caderas, fortalece las piernas y alarga la columna. Es ideal para mejorar la estabilidad y la flexibilidad del tren inferior. Además mejora la concentración y te prepara para la danza de los guerreros. La postura del Guerrero III fortalece piernas, abdomen y espalda, y mejora el enfoque y la estabilidad. Es una asana muy completa y, aunque puede parecer fácil, es muy intensa.
Una iniciativa que conecta escuela y familia desde la práctica consciente, el respeto al cuerpo y la escucha activa. Porque aprender también significa compartir el camino.
El programa es posible gracias a la colaboración del Ministerio de Educación Formación Profesional y Deportes y la Ciudad Autónoma de Ceuta