
Vivimos en un mundo hiperconectado, donde compartir ideas, experiencias y aprendizajes se ha convertido en una necesidad para construir comunidad y avanzar juntos. Este principio es también uno de los pilares de la metodología MUS-E, que promueve el trabajo en red entre artistas, docentes y centros educativos. La transmisión de saberes entre compañeros, la escucha activa y el aprendizaje mutuo se trasladan también al aula, donde niños y niñas comienzan a descubrir el valor de crear en colectivo desde sus primeros años de escolarización.
En el CEIP García Morente de Madrid, el artista de audiovisuales Ramiro Adrada ha desarrollado dos sesiones con los grupos de infantil que invitan a reflexionar, imaginar y construir desde el arte, el juego y la sorpresa. Porque si desde pequeños jugamos a construir casas, ciudades o historias con bloques, también con el arte construimos emociones, percepciones, y poco a poco, nuestra propia mirada sobre el mundo.
La primera de las sesiones giró en torno al dibujo oculto, como forma de explorar lo invisible y darle valor a lo que aún no se ve. En palabras del propio Ramiro:
La sorpresa hace que estemos más atentos, miremos más, escuchemos más, favorece la pasión y esta favorece el aprendizaje. Por medio de este taller, el cual vi realizar a Paca Vázquez la primera vez (qué bueno es compartir ideas y conocimientos con los compañeros/as), los chicos y chicas de infantil reflexionaron sobre la ciudad y las personas que les gustaría tener y compartir. Posteriormente lo plasmaron en un papel continuo blanco con una cera blanca, de manera que casi no se distinguen los dibujos, pero al aplicarle nogalina posteriormente surge la magia y aparecen las imágenes, líneas y dibujos de una manera mucho más destacada.
En la segunda parte de la sesión, el grupo trabajó con bloques de madera para construir espacios simbólicos y reales, hogares e instalaciones que luego fueron comentadas y compartidas entre todos, generando conversación y reflexión sobre cómo queremos que sea el mundo que habitamos.
Luego, jugamos con bloques de madera construyendo nuestros propios espacios, compartiéndolos con el resto del grupo y comentando con ellos/as qué cosas nos gustaría que pasaran en dichos hogares.
Este tipo de actividades no solo potencian la creatividad, sino que también refuerzan el pensamiento lateral, la empatía y la capacidad de diálogo desde edades tempranas. Cada construcción y cada dibujo se convierte en una oportunidad para escuchar al otro, imaginar posibilidades y expresar los deseos y emociones que no siempre encuentran palabras.
Os invitamos a descubrir este trabajo lleno de magia y colaboración en el vídeo que os compartimos a continuación:
El programa es posible gracias a la colaboración de la Consejería de Educación, Universidades, Ciencia y Portavocía de la Comunidad de Madrid, la Consejería de Familia, Juventud y Asuntos Sociales de la Comunidad de Madrid y el Ministerio de Derechos Sociales Consumo y Agenda 2030






