
En el CEIP Santa Engracia de Badajoz, el trabajo de este tercer trimestre junto a José Manuel Gamero Gil, artista de artes plásticas, ha vuelto a mostrar cómo la creación puede intervenir de forma directa en la vida del centro. No se trata solamente de hacer murales, sino de actuar sobre los espacios que se habitan cada día, de resignificarlos y de convertirlos en una parte activa de la experiencia educativa. ¿Qué ocurre cuando una pared deja de ser solo una pared y pasa a contener una historia, un símbolo o una reivindicación compartida?
Pues lo que ocurre es lo que nos explica el propio artista:
En este trimestre hemos trabajado en murales para el centro… Tapando unas pintadas vandalizadas en el patio del centro, también completado el Día del Centro la decoración del gimnasio, creando murales para la zona de siembra vegetal buscando el respeto a la naturaleza. Hemos comenzado un gran mural para el escenario del salón de actos del centro como homenaje a la bandera gitana y al barrio de Los Colorines.
Por un lado, la intervención sobre las pintadas del patio convierte el arte en una herramienta de reparación y cuidado del entorno. Allí donde había una marca de deterioro, la creación plástica introduce una nueva imagen y una nueva lectura del espacio. Por otro lado, la decoración del gimnasio y los murales para la zona de siembra vegetal muestran que el arte también puede acompañar distintos ámbitos de la vida escolar y reforzar ideas como el respeto a la naturaleza y la relación con el medio cercano.
Especialmente significativa es también la puesta en marcha de un gran mural para el escenario del salón de actos, concebido como homenaje a la bandera gitana y al barrio de Los Colorines. En este caso, la plástica no solo transforma un espacio físico, sino que incorpora memoria, identidad y reconocimiento. El mural se convierte así en una forma de hacer visible una referencia cultural y comunitaria dentro del centro.
Pintar un mural exige observar, decidir, componer y trabajar con otros compañeros y otras compañeras en una construcción común. Pero, además, permite que aquello que se quiere cuidar, recordar o señalar quede inscrito en el entorno cotidiano. Esa es una de las fuerzas de la metodología MUS-E: no separar creación y vida escolar, sino hacer que dialoguen.
El programa es posible gracias a la colaboración de la Consejería de Educación y Formación Profesional de la Junta de Extremadura, a la Vicepresidencia y Consejería de Desregulación, Servicios Sociales y Familia de la Junta de Extremadura, el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 mediante el programa EnRedArte por la Infancia y la Adolescencia, y de la Responsabilidad Social Corporativa de ERG Evolving Energies.









