Danza y tradición compartida en el CEIP Virgen de Barbaño de Montijo (Badajoz)

 

La danza, como lenguaje artístico, permite conectar el cuerpo con la cultura, la memoria y la identidad colectiva. Este vínculo adquiere un valor educativo añadido, ya que facilita trabajar la convivencia, el respeto y el conocimiento del entorno desde una experiencia vivida. Cuando además se incorpora el folklore, la danza se convierte en un puente entre generaciones, reforzando el sentido de pertenencia y la transmisión cultural.

En el CEIP Virgen de Barbaño de Montijo (Badajoz), el trabajo desarrollado por la artista de danza Rosa María Reguera ha girado en torno a esta conexión entre arte y tradición, tomando como eje el baile popular “La Carrasquilla”, trabajado en las sesiones MUS-E y compartido posteriormente en distintos encuentros de la comunidad educativa.

El propio centro describe así estas jornadas:

El pasado martes 24 de marzo celebramos en el Recinto Ferial de Montijo una convivencia de todos los centros educativos de la localidad con motivo de la Semana de Extremadura en la Escuela. Se realizaron talleres de juegos populares extremeños, una merienda con productos típicos extremeños, el baile de ‘La Carrasquilla’ y finalmente cantamos el Himno de Extremadura.

Este jueves 26 de marzo en el parque del CEIP ‘Virgen de Barbaño’, de Montijo, celebramos un día de convivencia con las familias, docentes, alumnado y resto de la comunidad educativa con productos típicos extremeños (migas, dulces), elementos decorativos y música del folklore extremeño. Finalizamos bailando ‘La Carrasquilla’, baile trabajado en las sesiones MUS-E.

 

A través de estas actividades, la danza ha trascendido el espacio del aula para convertirse en una experiencia compartida con otros centros y con las familias, reforzando uno de los pilares del programa MUS-E: la apertura del centro al entorno y la construcción de redes de convivencia.

El aprendizaje del baile tradicional no solo implica la adquisición de pasos o secuencias, sino también la comprensión de su contexto cultural, el trabajo en grupo y la coordinación con los demás. La repetición, el ritmo y la sincronización favorecen la atención y la memoria corporal, mientras que el componente colectivo refuerza la cohesión del grupo.

Desde el programa MUS-E, este tipo de propuestas muestran cómo el arte puede ser una herramienta para conectar pasado y presente, escuela y comunidad, aprendizaje y experiencia. La danza, en este caso, no solo se interpreta: se comparte, se vive y se convierte en un elemento de unión que da sentido al trabajo educativo.

El programa es posible gracias a la colaboración de  la Consejería de Educación, Ciencia y Formación Profesional de la Junta de Extremadura,  la Consejería de Salud y Servicios Sociales de la Junta de Extremadura y el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 mediante el programa EnRedArte por la Infancia y la Adolescencia