
Hay momentos en los que el arte no solamente entra en la escuela para trabajar con niños y niñas, sino también para abrir un espacio de encuentro con las familias. En propuestas como esta, crear juntos y juntas permite detener el ritmo cotidiano, compartir un tiempo distinto y descubrir que la experiencia artística también puede reforzar los vínculos entre casa y centro. Eso es lo que ha ocurrido en el CRA Río Tajo – José Manuel Oviedo de Castilla-La Mancha.
La sesión ha girado en torno a la creatividad, la convivencia y la expresión artística a través de la experimentación con la cerámica. El trabajo con este material resulta especialmente significativo porque obliga a tocar, modelar, probar, rectificar y decidir.
Desde el centro lo explican así:
Compartiendo un espacio de creatividad, convivencia y expresión artística. A través del arte y la experimentación con la cerámica, grandes y pequeños hemos dado rienda suelta a nuestra imaginación, creando diseños propios y únicos en un ambiente lleno de entusiasmo, respeto y colaboración. La actividad ha favorecido la participación conjunta, el valor de la diversidad y el intercambio de ideas y emociones, convirtiéndose en una experiencia muy divertida y provechosa que fortalece los vínculos entre escuela, familias y comunidad educativa mediante el lenguaje universal del arte.
La cita resume bien lo que se ha construido en esta jornada. El arte no aparece aquí solo como un taller manual, sino como una situación compartida en la que madres, padres, hijos e hijas pueden encontrarse desde otro lugar. Modelar barro o trabajar una pieza de cerámica no consiste únicamente en producir un objeto. También implica escuchar, observar lo que hacen los demás compañeros y las demás compañeras de sesión, comentar ideas y dejar que la imaginación circule entre varias personas a la vez.
Además, la presencia de las familias dentro de este tipo de propuestas refuerza una de las claves del programa MUS-E: entender que la creación artística puede ayudar a hacer comunidad. Cuando el centro abre un espacio así, la relación entre escuela y familias se vuelve más cercana, más concreta y más viva.
Esto ha sido posible gracias a la colaboración de la Consejería de Educación, Cultura y Deporte de Castilla-La Mancha, la Consejería de Bienestar Social de Castilla-La Mancha y el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 mediante el programa EnRedArte por la Infancia y la Adolescencia y EmpoderArte.




