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En un mundo dominado por pantallas y teclados, el acto de escribir a mano se convierte casi en un gesto revolucionario. El género epistolar —la carta como medio de comunicación íntima y reflexiva— ha sido durante siglos una forma de expresión literaria, emocional y social. Diversos expertos, como la neurocientífica Karin James, han destacado que escribir a mano estimula áreas del cerebro que no se activan al teclear, lo que favorece la memoria, la atención y el desarrollo cognitivo. Según estudios publicados, los niños que escriben a mano desarrollan una mayor comprensión lectora y habilidades lingüísticas más ricas que quienes lo hacen exclusivamente en dispositivos electrónicos.
Con motivo del Día de la Paz, la actividad de una de las sesiones en el CEIP Santa Amelia de Ceuta se enfocó en la reflexión y expresión de valores como el respeto, la empatía y la convivencia, que caracterizan a este día tan importante y necesario.
Las artes escénicas constituyen una herramienta educativa de enorme valor para el desarrollo integral del alumnado. A través del teatro, la expresión corporal o el trabajo de escena, se pueden abordar competencias transversales como la empatía, la comunicación, el trabajo en equipo o la gestión de emociones. Actividades como la improvisación o la interpretación de personajes invitan a los niños y niñas a ponerse en el lugar del otro, a escuchar activamente y a desarrollar su capacidad expresiva, tanto verbal como no verbal. Además, el movimiento en escena mejora la coordinación, la atención y la memoria, aspectos fundamentales también en la adquisición de conocimientos y habilidades sociales.
Moldear una figurita de plastilina, no es solamente crear algo nuevo, es una práctica que tiene una estrecha relación con el arte. Moldear es crear, imaginar, inventar, adaptar… Es una manera de que un niño o niña pueda expresar lo que siente y pueda imaginar mucho más allá.
La creatividad es uno de los motores fundamentales de la experiencia humana. En el arte, en la ciencia, en la resolución de problemas cotidianos o en la evolución de nuestras sociedades, imaginar lo que aún no existe ha sido la clave para avanzar. Pero lejos de ser una cualidad exclusiva de unos pocos, la creatividad puede desarrollarse, entrenarse y fortalecerse desde edades tempranas, especialmente si se estimula desde el juego, el arte y la libertad de expresión.
Este curso escolar ha marcado el inicio de una enriquecedora experiencia artística en el CEIP Miguel de Cervantes con la implementación del programa MUS-E, una iniciativa que ha llenado de expresión, imaginación y aprendizaje los espacios del centro y con el artista de artes escénicas Mario Marcol.
El arte ha sido, una vez más, un canal que ha permitido abordar contenidos relacionados con la convivencia, la empatía y el respeto. La danza durante esta sesión en Melilla, en particular, ha ofrecido un marco donde cuerpo y mente han estado presentes simultáneamente, facilitando aprendizajes significativos que trascienden el espacio físico de la sesión. 
La imaginación ha sido, desde tiempos remotos, una herramienta vital para el ser humano. Mucho antes de la escritura o del cine, las historias se compartían oralmente en torno al fuego. Esas narraciones no solo servían para entretener, sino que eran la forma de transmitir saberes, advertencias y valores esenciales para la supervivencia. Con el tiempo, muchas de estas historias evolucionaron hacia los cuentos populares, destinados a preparar a los más pequeños para los retos del mundo.
El CEIP Encarna León de Melilla ha cerrado el curso con una experiencia que ha unido imaginación, teatro y educación emocional en una misma propuesta. Bajo la guía de la artista de teatro María Mansilla y dentro del programa MUS-E, los niños y niñas del centro han creado colectivamente una historia que ha servido como punto de partida para explorar sus propias emociones, entenderlas y compartirlas.