Aprendiendo a compartir emociones en el CEIP Reina Sofía de Ceuta

 

Expresar la alegría suele resultar más fácil. Cuando nos dan un regalo, cuando algo sale bien o cuando vivimos un momento feliz, compartirlo con los demás compañeros y las demás compañeras parece casi natural. Cuesta más, en cambio, mostrar la tristeza, el enfado o la vulnerabilidad. Sin embargo, abrir ese espacio también es necesario. Decir cómo estamos, dejarnos ayudar y reconocer lo que sentimos forma parte de cualquier aprendizaje ligado a la convivencia. En el CEIP Reina Sofía de Ceuta, uno de los trabajos destacados durante el tercer trimestre ha sido ese, y se ha desarrollado junto a Guillermo Ríos, artista de teatro, dentro de una propuesta centrada en las emociones.

El teatro ofrece un lugar especialmente fértil para ello porque permite poner el cuerpo, la palabra y la presencia al servicio de lo que a veces cuesta nombrar. No se trata solo de representar, sino de reconocerse, de exponerse ante el grupo y de descubrir que mostrar una emoción no debilita, sino que puede abrir una relación más honesta con uno mismo y una misma y con los demás compañeros y las demás compañeras. En este trimestre, ese proceso se ha abordado de forma lúdica, a partir de pelotas con emociones y de dinámicas de exposición al grupo.

Guillermo Ríos lo explica así:

Compartir emociones es algo que no estamos acostumbrados a hacer. Nos han hecho creer que eso no está bien, que hay que guardarlas. Y eso hace que nos enfrentemos a la vergüenza y al miedo a la hora de mostrarlas al resto. Pero, ¿qué pasa si rompemos esa barrera?

A través de unas pelotas con emociones, con la exposición a los demás y de una manera lúdica hemos abordado este trabajo. 

Es un grupo, que por su edad, tiene menos filtros a la hora de enfrentarse a esta exposición, que no hay que tenerle miedo a expresar lo que me pasa, a que los demás me vean vulnerable. 

Y te preguntas: ¿les estoy enseñando yo o me están enseñando ellos? Porque siempre nos centramos en enseñar, pero no siempre nos permitimos el lujo de pararnos a ver, a observar lo que me está aportando el grupo. Y los más pequeños, debido a su inocencia y su falta de juicio, te enseñan que no hay que temer a la hora de ser como eres.

El teatro como disciplina artística aparece como una herramienta para mirar hacia dentro, para ensayar otras formas de expresión y para generar un espacio donde cada niño y cada niña puedan mostrar cómo se sienten sin esconderse. A veces, una pelota, una emoción y un grupo dispuesto a escuchar bastan para abrir una experiencia importante.

 

 

El programa es posible gracias a la colaboración del Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes, la Ciudad Autónoma de Ceuta y a la participación del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 en el marco del programa EnRedArte por la Infancia y la Adolescencia.