
Aprender para colaborar y trasladar ese aprendizaje al entorno. Esa relación estuvo presente en la noticia que publicamos en 2024 sobre un curso de capacitación sobre voluntariado que reunió en la provincia de Guadalajara a docentes, familias y adolescentes voluntarios y voluntarias de Trijueque, Torija y Alovera.
La formación se desarrolló dentro de CapacitArte para la Acción Voluntaria y puso el foco en el aprendizaje y servicio. El objetivo era acercar esta metodología a los entornos educativos y promover una ciudadanía comprometida con la mejora de la sociedad desde el voluntariado. La metodología MUS-E aportaba recursos desde las artes para la participación social solidaria. La preparación buscaba que las personas voluntarias dispusieran de herramientas y destrezas aplicables posteriormente en la intervención directa, tanto en centros escolares como en otros contextos educativos y sociales.
La propuesta contemplaba el trabajo con la infancia y la colaboración con familias en situación de vulnerabilidad, personas de minorías étnicas y de origen inmigrante, mujeres y personas con distintas capacidades, en coordinación con servicios educativos y sociales. Durante el Año Internacional de las Personas Voluntarias para el Desarrollo Sostenible 2026, os acercamos esta experiencia para detenernos en la conexión entre formación y compromiso. Contar con recursos permite pensar cómo trasladar la disposición a ayudar a situaciones concretas.