
“Dormí y soñé que la vida es alegría. Me desperté y vi que la vida es servicio. Serví y vi que el servicio es alegría”.
Khalil Gibran
El lenguaje es mágico. La palabra nos conforma, nos define y nos hace entender la realidad. Sin embargo, una misma palabra puede significar cosas diferentes o variar su poder conformador en función del tono en que se diga o del contexto en el que se pronuncie dicha palabra.
La palabra voluntario no es ajena a este fenómeno. Al pronunciarla evocamos una imagen mental en nuestro oyente y le conferimos, mágicamente, ciertas características o dones que también pueden variar en función del contexto o quién y como lo diga. No olvidemos que las palabras también cargan con prejuicios, tanto positivos como negativos.
Sin embargo, como el lenguaje es mágico, podemos cambiar las connotaciones de las palabras aunque estas parezcan tener un único significado. Ese ha sido el trabajo del taller que os compartimos hoy y en el que han participado, como siempre, nuestros voluntarios del programa GenerArte que cuenta con el apoyo del Ayuntamiento de Madrid.
Porque el voluntariado cambia vidas y, tras ver diferentes ejemplos de acciones voluntarias y ámbitos de voluntariado y como este afecta a la vida de las personas, hablamos sobre el término «Monstruo». Generalmente vinculado a aspectos negativos, pusimos el foco en lo que hablábamos antes para, por ejemplo, señalarles cómo cuando alguien es muy bueno en algo decimos que es un «monstruo». O cómo cuando alguien hace algo difícil, algo increíble también usamos el término «monstruosidad» y no hay cosa más grande en el mundo que cambiar la vida de las personas.
Hablamos de como las personas voluntarias son auténticos «monstruos» en su labor que consiguen auténticas «monstruosidades».
Posteriormente los chicos y chicas crearon sus propios monstruos y nos contaron cuales eras esas «monstruosidades» que les gustaría hacer. Como siempre, piensan a lo grande diciendo cosas como que se acaben las guerras, que no haya hambre en el mundo, que no haya racismo, nos hablan de igualdad, de cuidar el medio ambiente, de acabar con la contaminación, de erradicar la pobreza, etc. a cada idea que daban poníamos de ejemplo alguna ONG que trabaja en ese tema y de su labor.
Para terminar, y como siempre, empleamos el arte para reforzar esa visión y emplear la capacidad transformadora del mismo. En esta ocasión tuvieron que emplear las artes plásticas para crear sus propios monstruos y ver, mediante la práctica, cómo cada uno somos diferentes aunque partamos de un mismo principio y cómo haciendo lo mismo de formas diferentes, obtendremos diferentes resultados.
El programa es posible gracias a la colaboración del Ayuntamiento de Madrid a través de su Dirección General de Participación Ciudadana.




