
Trabajar con personas y familias en situaciones de vulnerabilidad requiere algo más que voluntad de ayudar. También exige formación, conocimiento del contexto y herramientas adecuadas para intervenir. Desde esta perspectiva, en marzo de 2019 la Universidad Complutense de Madrid y la Ciudad Escuela Muchachos de Leganés impulsaron un curso centrado en la prevención, la intervención y las buenas prácticas sociales.
La formación estaba dirigida a alumnado universitario de Educación Social, Trabajo Social, Pedagogía, Psicología y Sociología, así como a profesionales de ONG y a personas interesadas en estas cuestiones que desarrollaran alguna actividad de voluntariado relacionada con este ámbito. No era necesario contar con una titulación universitaria finalizada para participar.
El curso planteaba un recorrido amplio por diferentes herramientas de intervención. Entre sus objetivos se encontraban conocer técnicas de reeducación social, reconocer situaciones de riesgo, trabajar estrategias preventivas y acercarse a modelos alternativos e innovadores de actuación. La propuesta incluía 42 horas presenciales y nueve horas de prácticas tutorizadas por profesionales de la CEMU y otras organizaciones.
Recuperamos esta experiencia durante el Año Internacional de las Personas Voluntarias porque muestra una cuestión que suele soslayarse como es la capacitación del voluntariado. Quienes deciden aportar su tiempo en contextos sociales complejos deben contar con recursos que les permitan comprender mejor las situaciones que encuentran y actuar de forma responsable.
Siete años después, aquella propuesta recuerda que fortalecer el voluntariado no significa únicamente sumar personas, sino también facilitar que quienes se implican puedan hacerlo con preparación, herramientas y conocimiento del entorno en el que van a colaborar.