Año Internacional de las Personas Voluntarias 2026: el IES Sagrado Corazón de Vallecas, Madrid, acercó el voluntariado al aula a través de Recorridos por el Voluntariado

 

Hablar de voluntariado también es hablar de formación. Antes de implicarse en una acción concreta, es necesario conocer qué significa participar, qué responsabilidades implica hacerlo y de qué manera puede cada persona aportar algo a su comunidad. Esa fue precisamente la base de la actividad que recuperamos hoy y que se desarrolló en diciembre de 2016, hace ya 10 años, en el Colegio Sagrado Corazón de Vallecas, dentro del proyecto Recorridos por el Voluntariado de FEVOCAM, una muestra de que, aunque el tiempo pase, el voluntariado sigue presente.

La FYME impartió allí una formación en voluntariado en el marco de una iniciativa impulsada por FEVOCAM, la Federación de Entidades de Voluntariado de la Comunidad de Madrid, entidad de la que forma parte la Fundación. En aquel momento, además, la FYME coordinaba la Comisión de Formación de la propia federación, un dato que muestra hasta qué punto la formación del voluntariado ocupaba un lugar relevante dentro del trabajo en red que se venía desarrollando.

La actividad permitió trasladar el voluntariado al espacio educativo desde una perspectiva de sensibilización y aprendizaje. No se trataba únicamente de explicar qué es una persona voluntaria, sino de abrir un espacio para reflexionar sobre la implicación social, la responsabilidad y la posibilidad de participar activamente en el entorno. Esa dimensión educativa es especialmente importante porque el voluntariado no surge de manera automática: necesita referentes, información y oportunidades para que cada persona pueda descubrir dónde y cómo puede colaborar.

El proyecto Recorridos por el Voluntariado partía precisamente de esa necesidad de acercar la acción voluntaria a distintos espacios y colectivos. Llevar una formación a un centro educativo permitía situar el tema en un lugar cotidiano para los chicos y chicas y convertirlo en algo próximo, comprensible y conectado con la realidad social.

Recuperar hoy esta noticia dentro del Año Internacional de las Personas Voluntarias nos ayuda a recordar que la acción voluntaria no se sostiene solo con buena voluntad. También necesita formación, coordinación y trabajo en red. Las personas que deciden dedicar parte de su tiempo a los demás pueden aportar mucho más cuando cuentan con herramientas para comprender los contextos en los que van a intervenir y con entidades capaces de acompañar ese proceso.

La presencia de FEVOCAM en esta experiencia añade además otra dimensión importante. El voluntariado se fortalece cuando las entidades comparten conocimientos, coordinan acciones y generan espacios comunes de aprendizaje.

Varios años después, este recorrido mantiene una idea plenamente vigente: para que el voluntariado pueda transformar, primero hay que generar espacios en los que las personas puedan comprender qué significa implicarse. En el IES Sagrado Corazón de Vallecas, aquella formación fue uno de esos espacios. Y recuperar hoy esa experiencia nos permite seguir poniendo en valor algo esencial: cada acción voluntaria empieza mucho antes de pasar a la práctica, cuando alguien descubre que puede formar parte activa de aquello que quiere contribuir a cambiar.