
La publicidad ha tenido históricamente una gran capacidad para fijar modelos de conducta, reforzar hábitos sociales y, también, modificarlos. A través de mensajes breves, imágenes reconocibles, música, color, eslóganes y estructuras narrativas muy directas, el lenguaje publicitario consigue condensar una idea y hacerla memorable. En el ámbito educativo, ese mismo formato puede convertirse en una herramienta para trabajar la convivencia, la comunicación y la responsabilidad compartida.
Desde esta perspectiva se han desarrollado las sesiones MUS-E realizadas en el CEIP Ramón María del Valle-Inclán de Madrid con los niños y niñas de 4.º de Primaria, acompañados por el artista audiovisual Héctor García Monteagudo. El trabajo se centró en trasladar las normas del centro a una serie de spots publicitarios breves, pensados para recordar de forma clara, dinámica y visual algunos comportamientos importantes para la vida cotidiana del colegio.
Durante las primeras sesiones, el grupo trabajó el formato publicitario dentro del audiovisual. Los niños y niñas analizaron cómo se puede construir una historia con principio y desenlace en un tiempo muy reducido, cercano a los 30 segundos, y abordaron elementos como el eslogan, el claim, el uso del logotipo, la música, el color y la narrativa visual.
A partir de ese trabajo previo, se crearon seis grupos en el aula. Cada grupo asumió dos normas, hasta completar doce anuncios. Entre ellas se trabajaron cuestiones como la puntualidad, el cuidado del material, la postura correcta en clase, el respeto del turno de palabra, el uso adecuado de las zonas de patio, la prevención del acoso, no empujar, no correr por los pasillos, no comer en el aula o la importancia de estudiar.
Para dar unidad al proyecto, todos los spots siguieron una estructura común, próxima a la publicidad institucional. En primer lugar, se mostraba una situación negativa en blanco y negro, reforzada con stickers, emoticonos y recursos cercanos al lenguaje de los niños y niñas. Después, la misma norma aparecía representada de forma correcta, ya en color. Así, por ejemplo, la norma de no correr por los pasillos se convirtió en una pequeña historia: primero se veía el riesgo de correr y provocar caídas; después, la entrada ordenada y tranquila al aula.
Todos los anuncios cerraban con un claim que recordaba la norma y con el eslogan común “Respeta el Valle, mejora tu vida”, grabado también por toda la clase en una de las sesiones. El resultado final reúne doce spots independientes, pensados para que el centro pueda proyectarlos en su web, en pantallas del colegio o en las aulas, y para que sirvan como recordatorio visual de las normas a niños y niñas nuevos y veteranos.
La pieza que agrupa los doce anuncios permite compartir este proceso con otros centros MUS-E y generar red a partir del trabajo realizado. El resultado final puede verse en el siguiente vídeo:
El programa es posible gracias a la colaboración de la Consejería de Educación, Universidades, Ciencia y Portavocía de la Comunidad de Madrid, la Consejería de Familia, Juventud y Asuntos Sociales de la Comunidad de Madrid y el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 a través del programa EnRedArte por la Infancia y la Adolescencia