
La tecnología forma parte de la vida cotidiana de niños y niñas, pero aprender a usarla no consiste en saber encender una pantalla o entrar en una plataforma. También implica detenerse, pensar, elegir y preguntarse qué lugar ocupa en nuestro tiempo, en nuestras relaciones y en nuestra forma de aprender. Ahí es donde el arte puede abrir una vía especialmente útil: no para dar respuestas cerradas, sino para convertir una preocupación actual en una experiencia compartida de reflexión y creación.
Eso es lo que se ha trabajado en la Escola Parc de la Ciutadella de Barcelona junto a Marianna Arbia, artista de artes escénicas, a través de la propuesta “Conciencia artificial”. En esta ocasión, el lenguaje escénico se ha puesto al servicio de una cuestión muy presente en la escuela y fuera de ella: el uso consciente y responsable de la tecnología, especialmente de YouTube y de las redes sociales.
Estas son las palabras que nos remitía la artista:
Este año hemos trabajado la conciencia digital, reflexionando sobre cómo utilizar la tecnología, especialmente YouTube y las redes sociales, de forma consciente y responsable. Hemos aprendido que la tecnología no es ni buena ni mala, sino que depende del uso que hacemos de ella.
Como resultado, hemos creado un teatro visual colectivo en el que participa todo el alumnado, desde 2.º hasta 6.º de Primaria. La historia muestra un mundo en el que los niños jugaban libremente hasta la llegada de la tecnología, cuando las pantallas empiezan a ocupar gran parte de su tiempo. A partir de esta situación, los personajes reflexionan sobre sus hábitos y acuerdan unas normas para hacer un uso saludable y equilibrado de la tecnología.
La obra finaliza con algunas propuestas de canales de YouTube educativos, destacando el potencial de la tecnología como herramienta de aprendizaje.
Poner en escena la llegada de las pantallas, observar sus efectos y acordar unas normas comunes convierte la reflexión en una práctica compartida, donde niños y niñas pueden mirar sus propios hábitos desde otra perspectiva. Ahí reside una de las fuerzas del trabajo escénico: hacer visible lo que a veces pasa desapercibido en la rutina, y no solamente eso, también mostrar que la tecnología también puede pensarse desde el cuerpo, desde la imagen y desde la creación colectiva.
Podéis ver el vídeo aquí:
El Programa es posible gracias al Departament d’Educació de la Generalitat de Cataluña, el Consorci d’Educació de la ciudad de Barcelona, el Ajuntament de Barcelona y a la participación del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 en el marco del programa EnRedArte por la Infancia y la Adolescencia.