
Cuando un curso llega a su tramo final, no solamente quedan las actividades realizadas. Quedan también los vínculos que se han ido construyendo, los espacios compartidos y la memoria de todo lo vivido juntos y juntas. Eso es lo que deja este recorrido MUS-E en el CEIP Encarna León de Melilla, donde algunos de los momentos más significativos del año han pasado por el XXI Encuentro Intercentros MUS-E Melilla, por las jornadas con familias de primer, segundo y tercer ciclo de primaria y por el propio Día MUS-E celebrado en el centro.
Todos estos momentos no pueden entenderse como citas aisladas. Forman parte de un mismo proceso en el que el arte ha ido ocupando un lugar estable dentro de la vida escolar. El Encuentro Intercentros ha permitido salir del espacio habitual para compartir con otros centros una experiencia construida desde el trabajo previo, el ensayo y la convivencia. El Día MUS-E en el colegio ha hecho visible lo recorrido a lo largo del curso y ha dado forma a un tiempo en el que mostrar, recordar y celebrar lo trabajado en común. Y las jornadas con familias han añadido una dimensión especialmente importante: la de abrir el centro a madres, padres y personas cercanas para que puedan vivir desde dentro una parte de la experiencia artística de sus hijos e hijas.
Ahí reside una de las claves de MUS-E. La presencia de las familias no se limita a acompañar desde fuera. Cuando entran en las sesiones, observan, comparten y experimentan, pueden comprender mejor cómo trabajan niños y niñas, qué sienten, cómo se relacionan y qué valor tiene el arte dentro del aprendizaje. Ver una propuesta es una cosa; vivirla, aunque sea por un momento, es otra muy distinta. ¿Cómo entender de verdad lo que ocurre en MUS-E si no se entra también en ese espacio de creación, escucha y encuentro?
Además, este tipo de momentos refuerzan la idea de comunidad educativa. Familias, docentes, niños y niñas encuentran en estas jornadas una forma de estar juntos y juntas desde otro lugar, más atento al cuerpo, a la presencia y a la convivencia. En el CEIP Encarna León, el curso va llegando a su fin, pero deja algo importante: grandes momentos vividos juntos y juntas y una huella que permanece más allá de cada jornada concreta.
El programa es posible gracias a la colaboración del Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes, la Consejería de Política Social, Salud Pública y Bienestar Animal de la Ciudad Autónoma de Melilla y la participación del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 mediante los programas EnRedArte por la Infancia y la Adolescencia y EmpoderArte.




