El CEIP San Bernabé de Trijueque explora en Guadalajara el entorno natural como espacio de creación

 

El arte permite trabajar la conciencia medioambiental sin convertirla en un discurso abstracto. Cuando niños y niñas observan el paisaje, recogen elementos del entorno o se preguntan por el lugar que ocupan los objetos que aparecen fuera de sitio, la reflexión sobre el cuidado de la naturaleza se vuelve concreta. Mirar, tocar, imaginar y crear son también formas de aprender a relacionarse con el espacio común.

Desde esta perspectiva, las sesiones MUS-E desarrolladas en el CEIP San Bernabé de Trijueque, en Guadalajara, han abierto un trabajo centrado en la relación entre arte, entorno rural e imaginación. La artista de artes escénicas Inma Haro ha acompañado una propuesta en la que el medio natural no se ha entendido solo como escenario, sino como punto de partida para construir relatos, acciones y formas de expresión compartida.

La coordinación MUS-E del centro ha trasladado que la sesión partió de una pregunta sencilla: qué ocurre cuando el entorno cercano se mira con atención artística. A partir de esa idea, niños y niñas exploraron materiales y elementos presentes en su contexto, como piedras, palos, flores y objetos encontrados fuera de su lugar habitual. La actividad permitió pensar en el valor de aquello que rodea al centro y en la posibilidad de transformar materiales cotidianos en recursos para la creación.

El trabajo no se limitó a la observación de la naturaleza. También sirvió para abordar el respeto por el paisaje, el cuidado del espacio compartido y la convivencia. En un entorno rural como Trijueque, esta conexión entre arte y territorio permite que el programa MUS-E dialogue directamente con la vida cotidiana del colegio y con la experiencia de los niños y niñas.

La propuesta incorporó, además, una dimensión narrativa. Los elementos recogidos o encontrados funcionaron como detonantes para imaginar historias, generar símbolos y construir pequeñas ficciones desde lo cercano. De este modo, la sesión vinculó artes escénicas, creatividad, escucha y trabajo común, reforzando la idea de que cualquier espacio puede convertirse en lugar de aprendizaje cuando se activa una mirada artística.

El programa es posible gracias a la colaboración de la Consejería de Educación, Cultura y Deporte de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, la Consejería de Bienestar Social de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 en el marco del programa EnRedArte por la Infancia y la Adolescencia y de la Responsabilidad Social Corporativa de ERG Evolving Energies.