
Durante el desarrollo del proyecto Avanzando juntos en la defensa de los derechos efectivos de género, identidad y orientación sexual en personas en riesgo de exclusión, que en la Fundación presentamos como Avanzando en Derechos y Diversidad y que está financiado por el Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación (línea ODH), los especialistas en Derechos Humanos que colaboran con la Fundación Yehudi Menuhin España han dinamizado distintos círculos activos de opinión con motivo del Día Internacional de los Derechos Humanos. En ellos, alumnado, docentes y familias de los centros de Educación Secundaria implicados en este proyecto se han implicado y han pasado a la acción, profundizando en las distintas identidades juveniles que se dan en la actualidad para conocer, a través del arte, las características y los valores que reúne cada una de ellas y cómo influyen en la defensa de los derechos humanos.
Las personas se adscriben a una gran diversidad de grupos, por lo que se habla de identidad étnica, religiosa, política, laboral o de género, entre otras. Todo ello conforma grupos juveniles que desarrollan valores y símbolos propios y que, en algunos casos, presentan fragmentación identitaria. En un primer acercamiento al tema, se planteó que las identidades juveniles remiten a la búsqueda de cada adolescente de lo que realmente es, tanto por sí mismo o por sí misma como en cuanto miembro de una sociedad. Pero no solo se trata de un proceso de búsqueda, sino también de elección. No hay que olvidar que el ser humano es un ser social y que, en su desarrollo, especialmente en la transición a la vida adulta, resulta fundamental encontrar su lugar en la tribu.
Estas identidades juveniles no son necesariamente estáticas. Como se ha podido observar en las distintas sesiones, un adolescente puede
encontrar en un momento dado una identidad con la que se identifica y se siente a gusto, pero, pasado un tiempo, que puede ser breve o más largo, puede decidir que esa identidad ya no le representa por completo y embarcarse de nuevo en la búsqueda de otra que le satisfaga.
Para poner en práctica todo ello, el alumnado, junto a sus docentes y familias, exploró algunas de las tribus urbanas que existen en la actualidad: los gamers, vinculados al mundo de los videojuegos online; los traperos, asociados a la música trap y a una estética y formas de expresión concretas; los otakus, interesados en la cultura japonesa y en productos de entretenimiento procedentes de Asia; y quienes viven muy ligados a las redes sociales, especialmente a plataformas como Instagram o TikTok.
En esa búsqueda de identidades juveniles en la que cada adolescente trata de encontrar el lugar en el que mejor puede encajar, se revisan valores y creencias para comprobar si se corresponden o no con su propio ser. Es decir, se abre un proceso para conocerse a sí mismo o a sí misma, construir un autoconcepto y entender cuál es su papel en la sociedad en la que vive. Desde el proyecto, este trabajo se relaciona de forma directa con la reflexión sobre diversidad, convivencia, inclusión y derechos humanos en el contexto educativo.
El programa es posible gracias a la colaboración del Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación a través de la Dirección General de Naciones Unidas, Organismos Internacionales y Derechos Humanos de la Secretaría de Estado de Asuntos Exteriores y Globales y la Consejería de Educación, Universidades, Ciencia y Portavocía de la Comunidad de Madrid.