
En el IES Reino Aftasí de Badajoz, en Extremadura, el trabajo desarrollado junto a María Bris ha puesto el foco en la improvisación como herramienta artística y educativa. A partir de distintas dinámicas escénicas, los chicos y chicas han ensayado formas de estar en escena, reaccionar ante lo inesperado y construir propuestas colectivas desde la escucha y la acción compartida.
La improvisación exige presencia, atención y disponibilidad. Obliga a tomar decisiones en el momento, a sostener una idea delante de otras personas y a adaptarse a lo que ocurre alrededor. Por eso, su valor no se limita al escenario. También permite trabajar aspectos que forman parte de la vida diaria: la seguridad al expresarse, la confianza en el grupo, la capacidad de responder ante situaciones nuevas y el respeto por el tiempo y el espacio de los demás tal y como nos recuerda la propia María:
Los alumnos y alumnas que aparecen en las fotos están aprendiendo las técnicas básicas de la improvisación. Esta herramienta artística, además de trabajar aspectos específicos del escenario, como la presencia escénica, la proyección de voz, el ritmo…, pero lo realmente interesante es el trabajo en grupo, la escucha, la capacidad de reacción, el encontrar un espacio propio en una construcción colectiva, y, si vamos más allá, hay una muestra de actitud para la vida, vencer el miedo ante el ridículo y exponerse ante un público.
Ese proceso tuvo además una proyección concreta dentro del centro. Como explica la artista,
Mostraron sus propuestas en la Semana de las Artes del instituto. Técnicamente no fueron los mejores, pero salieron al escenario y provocaron las risas con sus ocurrencias, y eso, eso no tiene precio.
Ahí está una de las claves de este tipo de experiencias. En el marco del programa MUS-E, el arte no se plantea solo como aprendizaje técnico, sino también como una forma de pasar a la acción. Improvisar supone aprender a intervenir, a ocupar un lugar en el grupo y a actuar con otros y otras desde la atención y el respeto. Cuando eso ocurre, no solo cambia la relación con el hecho artístico: también se transforma, de manera indirecta, la forma de desenvolverse en el entorno.
El programa es posible gracias a la colaboración del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones de la Consejería de Educación, Ciencia y Formación Profesional de la Junta de Extremadura, la Consejería de Salud y Servicios Sociales de la Junta de Extremadura y el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 mediante el programa EnRedarte por una Juventud Activa y una Ciudadanía Democrática