
El cambio de estación ofrece oportunidades para observar el entorno y transformarlo en experiencia creativa. En el CEIP Hipódromo de Melilla, una sesión del programa MUS-E ha tomado el otoño como punto de partida para trabajar la expresión artística a través de las artes plásticas, integrando naturaleza, observación y creación. La propuesta ha estado acompañada por María Mansilla, artista de música y teatro, cuya mirada artística ha guiado el proceso.
La actividad se centró en la exploración de elementos naturales cercanos al centro. A partir de hojas caídas recogidas en el entorno escolar, niños y niñas iniciaron un recorrido de observación atento: colores, texturas y formas se convirtieron en material de trabajo. La luz que entraba por las ventanas permitió apreciar los cambios cromáticos propios del otoño, dando lugar a tonos dorados, rojizos y marrones que sirvieron de inspiración para la creación.
Tal como recogen las palabras remitidas así fue el desarrollo de la actividad:
Los alumnos y alumnas del Colegio Hipódromo descubren la magia del otoño a través de las artes plásticas. Con la llegada del otoño el alumnado ha desarrollado una actividad creativa centrada en la observación y transformación de elementos naturales. Aprovechando la llegada del otoño, los niños recogieron hojas caídas del entorno escolar para convertirlas en originales piruletas de otoño.
La experiencia comenzó con la exploración de colores, texturas y formas de las distintas hojas. Los pequeños observaron cómo la luz que entraba por las ventanas cambiaba su apariencia, intensificando los tonos dorados, rojizos y marrones característicos de esta estación. Posteriormente, utilizaron palitos de madera, cintas decorativas y materiales reciclados para construir sus propias piruletas artísticas, valorando la importancia de reutilizar y crear de forma sostenible.
La actividad, además de fomentar la creatividad y la motricidad fina, ayudó a los alumnos a descubrir el valor de la naturaleza y comprender cómo elementos sencillos pueden convertirse en objetos únicos. Los niños mostraron entusiasmo y orgullo al finalizar sus creaciones, que fueron expuestas en el aula como símbolo del trabajo compartido.
Con iniciativas como esta, el programa MUS-E continúa promoviendo el aprendizaje vivencial y el respeto por el entorno, haciendo del otoño una oportunidad educativa llena de imaginación y descubrimientos. Una sesión llena de magia donde los niños y niñas disfrutaron muchísimo.
Las Piruletas de otoño han sido, así, una forma de mirar el entorno con otros ojos y de convertir el cambio de estación en una experiencia artística compartida:
El programa es posible gracias a la colaboración del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, el Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes, la Consejería de Bienestar Social de la Ciudad Autónoma de Melilla y de la Responsabilidad Social Corporativa de ERG Evolving Energies.


