La danza como impulso educativo en el CRA Tierra de Barros: camino al Día MUS-E de Extremadura

 

El segundo trimestre ha estado lleno de movimiento, ritmo y creatividad en el CRA Tierra de Barros (Extremadura), donde el artista de danza Pedro Cruz ha continuado su labor dentro del programa MUS-E. A través de esta disciplina, el alumnado ha experimentado no solo mejoras físicas —como la coordinación, el equilibrio o la flexibilidad—, sino también un enriquecimiento emocional y social, aprendiendo a expresarse con el cuerpo, a respetar los ritmos del grupo y a valorar el esfuerzo colectivo.

La danza, como disciplina artística integrada en la metodología MUS-E, contribuye de forma activa al desarrollo cognitivo y emocional de niños y niñas. Es una herramienta eficaz para explorar el cuerpo, mejorar la conciencia corporal y aprender a gestionar las emociones. Además, permite trabajar de forma práctica valores como la cooperación, la escucha o el respeto a los demás.

Todo este proceso tiene como horizonte el próximo Día MUS-E de Extremadura, que se celebrará el 22 de mayo, y en el que el CRA Tierra de Barros compartirá escenario con otros centros educativos de la región para mostrar su trabajo escénico colectivo. La puesta en común del trabajo artístico con otros compañeros y compañeras refuerza el sentido de pertenencia, el valor de la representación como acto de expresión y el orgullo de mostrar lo aprendido.

Desde el propio centro, nos han hecho llegar imágenes y una pequeña crónica del trabajo desarrollado, que recoge algunos de los momentos clave del proceso:

Momentos de ensayo de la actuación del Festival MUS-E del 22 de mayo en la que siguen las instrucciones del artista.


Trabajo del artista en la apertura de pies para que ellos sepan identificar cómo se colocan mediante un juego.


Práctica de estiramientos que a su vez sirve para calentar ciertas partes del cuerpo mediante una coreografía.

El valor del producto final, en este caso la actuación del Día MUS-E, no reside únicamente en lo escénico, sino en todo el proceso de aprendizaje compartido que hay detrás. La obra es la suma de todos esos ensayos, juegos, correcciones, risas, descubrimientos y superaciones personales que cada niño y niña lleva consigo al subirse al escenario. Un reflejo de cómo el arte, bien acompañado, puede ser una poderosa herramienta educativa.

El programa es posible gracias a la colaboración de  la Consejería de Educación, Ciencia y Formación Profesional de la Junta de Extremadura,  la Consejería de Salud y Servicios Sociales de la Junta de Extremadura y la Diputación de Badajoz.