

Desde tiempos remotos, el ser humano ha recurrido a la explotación de los recursos naturales para satisfacer sus necesidades básicas y, posteriormente, para acumular riqueza. Esta búsqueda ha impulsado eventos históricos significativos, como la exploración y colonización de América y la explotación intensiva de África. Durante el siglo XIX, las potencias europeas se repartieron África en busca de minerales y materias primas, y en el siglo XX, esta explotación fue continuada y expandida por empresas de Estados Unidos y Rusia. En el siglo XXI, China también ha fijado su mirada en estos recursos.

Este proceso no solo facilitó avances tecnológicos y económicos en los países explotadores, sino que también marcó el inicio de profundas desigualdades y conflictos en las regiones explotadas. La sobreexplotación de los recursos naturales ha tenido consecuencias devastadoras para el medio ambiente, especialmente a partir de la Revolución Industrial. El uso intensivo de carbón, y más tarde de petróleo, como fuente de energía, no solo permitió el desarrollo de la industria y el transporte, sino que también aceleró la emisión de gases de efecto invernadero. Esta industrialización desenfrenada provocó una degradación ambiental significativa, con consecuencias como la deforestación, la contaminación del aire y del agua, y el cambio climático, cuyas secuelas siguen afectando gravemente a nuestro planeta.
En el marco del proyecto ERG Next Generation España, la Fundación Yehudi Menuhin España (FYME) ha comenzado a trabajar en varios centros educativos para concienciar a los estudiantes sobre el impacto del cambio climático y las desigualdades que la explotación de recursos realizando trabajos de concienciación especialmente con el continente africano. A través de talleres educativos, los alumnos han explorado cómo la riqueza mineral de África que incluye:

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- el 97% de las reservas mundiales de cobre
- el 80% de las de coltán
- el 50% de las de cobalto
- el 57% de las de oro
- el 20% de las de hierro y cobre
- el 23% de las de uranio y fosfatos
- el 32% de las de manganeso
- el 41% de las de vanadio
- el 49% de las de platino
- el 60% de las de diamantes
- el 14% de las de petróleo
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Sin embargo, esta riqueza natural no se ha reflejado en beneficios para sus habitantes. Al contrario, ha generado conflictos y desplazamientos en la región. La búsqueda incesante de estos materiales ha provocado la explotación de comunidades locales y la migración forzada de millones de personas que ven su futuro comprometido en sus países de origen.

Y es que esta degradación ambiental y la explotación de los recursos naturales por parte de actores externos han profundizado las desigualdades en África, impulsando movimientos migratorios hacia Europa y otros lugares en busca de mejores oportunidades. Este proyecto no solo busca educar a los estudiantes sobre los problemas ambientales, sino también sobre las complejas realidades sociales que estos problemas generan. A través de la educación, los niños, niñas y adolescentes aprenden que el medio ambiente no es solo una cuestión de conservación ecológica, sino un factor clave en las dinámicas sociales globales, con un impacto directo en países de acogida como España, que se encuentra en la frontera sur de Europa y recibe a muchos de los migrantes que huyen de estas circunstancias. Todo ello, a través del arte como elemento transformador para que entiendan la realidad y vean qué pequeños cambios pueden introducir ellos que serán, en el futuro, los adultos que tomen decisiones.
El programa es posible gracias a la colaboración de la Responsabilidad Social Corporativa de ERG Evolving Energies.