
El arte ha sido históricamente un espacio de expresión y transformación social, aunque no siempre ha ofrecido las mismas oportunidades de visibilidad a mujeres y hombres. Aun así, es uno de los ámbitos donde existen referentes femeninos reconocibles y donde se han abierto caminos para cuestionar desigualdades y generar nuevos relatos. Desde esta perspectiva, trabajar la igualdad a través de las artes escénicas permite no solo reflexionar sobre la realidad, sino también representarla, interpretarla y proponer alternativas.
En el CEIP Miguel Bordonau de Burjassot (Valencia), la artista de teatro María Colomer ha desarrollado una propuesta dentro del programa MUS-E centrada en la igualdad de género, tomando como punto de partida la idea de que el 8 de marzo no es una fecha aislada, sino una reflexión que debe mantenerse en el tiempo tal y como explica la propia artista:
Todos los días son buenos para celebrar, para seguir peleando por aquellas cuestiones que sabemos justas. En el CEIP Miquel Bordonau de Burjassot, Valencia, los niños y niñas de 5º de primaria lo dejan claro en el taller de teatro que se ha llevado a cabo dentro del programa MUS-E. Desde el juego y la dramatización, han abordado conceptos como la igualdad y la diferencia, escenificando situaciones cotidianas en las que estos valores están amenazados y ofreciendo una alternativa.
Constatamos cómo, desde las artes escénicas, podemos pensar otro mundo posible, más justo, más inclusivo, más equitativo.
El 8 de marzo ha sido el detonante para decir no al acoso, no a la desigualdad, no al racismo, y sí al respeto a la diferencia, a que las mujeres tengamos los mismos derechos y las mismas oportunidades, a no sentirnos discriminadas. No basta con celebrarlo un día al año, todos los días son necesarios.
A partir de la reflexión sobre la importancia del 8 de marzo y de todo lo que reivindica, el alumnado ha sido consciente de los avances que se han llevado a cabo en los últimos tiempos, de todo lo que queda por hacer y del miedo a un retroceso en los derechos adquiridos. Han sido conscientes de cómo los micromachismos siguen funcionando y apenas nos damos cuenta.
El trabajo desarrollado ha permitido trasladar conceptos complejos al terreno de la experiencia. A través de la dramatización, el alumnado ha podido identificar situaciones reales, analizarlas y proponer respuestas desde el respeto y la convivencia. El teatro, en este contexto, se convierte en un espacio seguro donde explorar, equivocarse y construir nuevas formas de entender las relaciones.
Porque el arte no trata solo de representar una realidad, sino de comprenderla y cuestionarla. La escena se convierte así en un lugar donde imaginar otras posibilidades y donde aprender que la igualdad no es un concepto abstracto, sino una práctica que se construye día a día.
El programa es posible gracias a la colaboración del Ministerio de Igualdad, la Consellería d´Educació, Cultura, Universitat i Ocupació de la Generalitat Valenciana, la Vicepresidència Primera i Conselleria de Servicis Socials, Igualtat i Vivienda de la Generalitat Valenciana y el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 mediante el programa EnRedArte por la Infancia y la Adolescencia