
Los derechos humanos son principios fundamentales que protegen la dignidad, libertad y bienestar de todas las personas, independientemente de su origen o condición. La Declaración Universal de los Derechos Humanos, adoptada en 1948, establece 30 derechos que todos debemos conocer y defender. A lo largo de la historia, estos derechos han sido esenciales para combatir la injusticia y promover la paz.
El arte, como forma de expresión, tiene un poder único para transmitir estos valores y educar a las nuevas generaciones. En el marco del programa MUS-E, se ha utilizado el arte como herramienta para que niños, niñas y adolescentes comprendan la importancia de los derechos humanos, enseñándoles a defender la igualdad, el respeto y la convivencia.
Para hacer visible esta labor, en 2002 se lanzó la campaña “Derechos Humanos por Narices”, donde participantes de todo el programa enviaban imágenes que reflejaran los derechos humanos, pero con un toque especial: todos llevaban una nariz de clown. La idea era clara, los derechos humanos son algo muy serio, pero también se pueden transmitir con una sonrisa. El proyecto concluyó con una poderosa frase de Yehudi Menuhin: «No puede haber un arte auténtico que esté conforme con el hambre, las bombas y la tortura… Comencemos con aquello que se encuentra en el dominio de nuestras posibilidades inmediatas (…), aboguemos por los principios de la convivencia, por la sinceridad y el respeto mutuo (en todas partes son los mismos) y por el coraje para defenderlos». Sigamos pues en la defensa activa de nuestros derechos.
Recordemos esta hermosa campaña con su vídeo: