Las emociones forman parte esencial de la experiencia humana. Afectan a cómo interpretamos la realidad, cómo reaccionamos ante los demás y cómo nos situamos en el mundo. Aunque existen emociones básicas compartidas por todas las personas —como la alegría, la tristeza, el miedo o la ira—, su interpretación y vivencia varían enormemente según el contexto, la historia personal o el momento vital de cada individuo. Una misma situación puede provocar risa en una persona y angustia en otra, y eso, si no se comprende, puede generar malentendidos, distancia o incluso prejuicios.