
A veces, el sentido de todo un trimestre se entiende mejor al final, cuando el trabajo realizado en el aula llega a un escenario, cuando una coreografía por fin se comparte y cuando el esfuerzo acumulado empieza a devolver confianza, seguridad y ganas de seguir. Pero también lo tiene en otros momentos concretos del proceso para llegar hasta ahí, donde han llegado los chicos y chicas del CEE Antonio Tomillo de Zafra.
Este último trimestre ha estado marcado por la preparación de una primera coreografía y por la implicación de las familias dentro de las sesiones MUS-E.
La línea principal de trabajo ha estado centrada en la organización de la primera coreografía que los niños y las niñas iban a interpretar en el Teatro Nuevo Calderón de Montijo. No se ha tratado solo de preparar una actuación, sino de recorrer un proceso en el que el cuerpo, la coordinación, la escucha y la constancia han tenido un papel central.
Este proceso ha sido vivido como una experiencia muy enriquecedora, en la que destaca el empeño puesto por el grupo y el refuerzo de la autoestima tras ver los resultados. Esa dimensión es especialmente importante dentro de MUS-E, porque el arte no se limita a enseñar una técnica, sino que ayuda también a reconocer capacidades, a sostener el esfuerzo y a dar valor a los pequeños avances que hacen posible una creación compartida.
Junto a ello, el trimestre ha tenido otra dimensión especialmente significativa para el centro: la participación de las familias. En total, unos 27 familiares acudieron al colegio y compartieron una sesión MUS-E. Ese dato no es secundario. Cuando madres, padres y otras personas cercanas entran en la experiencia artística y la viven en primera persona, comprenden mejor qué significa crear, moverse y trabajar en grupo dentro del centro. La escuela se abre entonces como un espacio de encuentro, no solo entre niños y niñas, sino también entre quienes acompañan su crecimiento dentro y fuera del aula.
Las fotografías remitidas del día con las familias refuerzan precisamente esa idea: que todo cobra su significado cuando lo trabajado durante el trimestre puede compartirse y reconocerse en común. En el CEE Antonio Tomillo de Zafra, este final de curso deja así dos huellas claras: la de una primera coreografía llevada al escenario y la de una comunidad educativa que también ha querido estar dentro del proceso.
El programa es posible gracias a la colaboración de la Consejería de Educación y Formación Profesional de la Junta de Extremadura, a la Vicepresidencia y Consejería de Desregulación, Servicios Sociales y Familia de la Junta de Extremadura y el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 mediante los programas EnRedArte por la Infancia y la Adolescencia y EmpoderArte.


