
Cuando una artista se incorpora por primera vez al programa, lo hace con ilusión, pero también con preguntas, con expectativas y con muchas ganas de formar parte de algo más grande que su aula. Es el caso de Elsa Bendayán, artista de danza recién llegada a la red MUS-E, que este trimestre ha comenzado a trabajar en los centros Rosalía de Castro y Juan Carlos I de la Ciudad Autónoma de Ceuta.
Para Elsa, el valor de la danza dentro de este programa va más allá del movimiento: es una herramienta clave para desarrollar el conocimiento del propio cuerpo, especialmente en la infancia. En grupos de niñas y niños de 5 años, la danza se convierte en un lenguaje accesible, que no necesita palabras para generar vínculos, que entrena la memoria, estimula la coordinación y fomenta la colaboración entre iguales. A través de coreografías, ejercicios por parejas o dinámicas grupales, se cultivan también el respeto, la escucha y la concentración.
En su paso por el Encuentro de Miraflores, donde artistas y docentes se han dado cita para compartir experiencias y metodologías, Elsa ha encontrado inspiración para planificar sus sesiones futuras. Como ella misma expresa, esta primera toma de contacto le ha permitido crecer no solo como artista, sino también como educadora. Observar a otras personas en acción, conocer diferentes propuestas y compartir inquietudes está resultando esencial para consolidar su camino dentro del programa.
La danza, tal como Elsa la entiende, no es una disciplina que se impone desde fuera, sino un canal para acompañar el crecimiento, para descubrir talentos y para construir comunidad. Por eso, su deseo no es solo enseñar, sino también aprender de los niños y niñas con quienes trabaja. Y, desde ahí, seguir tejiendo ese entramado común que da sentido al programa: aprender disfrutando, crecer en grupo y construir juntos un espacio donde el arte está vivo. Conozcamos un poco mejor a Elsa en su entrevista: