
El Programa CODI (Competencias Digitales para la Infancia) se divide en cinco áreas temáticas que abarcan la práctica totalidad de la vida digital de un niño, niña, joven o adolescente en función de tres líneas aptas para diferentes edades. Partiendo de esa base, la Fundación Yehudi Menuhin España ha adaptado esos contenidos a su propia metodología para creal el programa CODIArte cuto primer encuentro presencial se llevó a cabo el pasado fin de semana en el Albergue de La Esgaravita de la ciudad madrileña de Alcalá de Henares. En este encuentro se abordaron distintos aspectos del entorno digital en los que adolescentes de los IES Barrio Loranca y el IES Joaquín Araújo participaron de manera activa. Uno de los focos estuvo puesto en el trabajo sobre la identidad digital y la reputación online, ejes clave del área temática 3 del Programa CODI, que fue coordinado por María Martul, fotógrafa, profesional del audiovisual y doctoranda en comunicación.
Esta área del programa se centra en dotar a los jóvenes de herramientas para comprender qué huella dejan en internet, cómo se construye su imagen en línea y qué implicaciones tiene la proyección de esa identidad virtual sobre su vida presente y futura. También aborda la reputación online, entendida como la percepción colectiva que generan nuestras publicaciones, interacciones o incluso silencios en el entorno digital. El objetivo es que el alumnado aprenda a tomar conciencia de su presencia en internet y a gestionar sus perfiles con responsabilidad y pensamiento crítico.
Con esa intención, María diseñó varias dinámicas participativas que ayudaron a los grupos a examinar sus conductas y representaciones digitales. Una de las más destacadas consistió en un role-play inspirado en juegos de deducción como Among Us o Cluedo, en el que cada participante recibió una ficha con la descripción de un personaje: biografía, hábitos de navegación, uso de redes sociales, fortalezas y vulnerabilidades digitales. A partir de una serie de hechos planteados —como una publicación desafortunada, un error de seguridad o un caso de suplantación—, el resto del grupo debía averiguar cuál de los personajes podría estar detrás de la acción.
Este tipo de ejercicio no solo fomentó el análisis de patrones de comportamiento en el entorno online, sino que también permitió cuestionar cómo nuestras decisiones digitales pueden tener consecuencias directas en nuestra imagen y en la forma en que otros nos perciben. La actividad promovió la empatía digital, es decir, la capacidad de ponerse en el lugar de otros y anticipar cómo pueden sentirse ante determinadas acciones o publicaciones.
Otra propuesta relevante fue la recreación de un espacio inmersivo con inspiración estética en la película Matrix. Mediante el uso de proyecciones, luces y sonido, se creó una atmósfera envolvente en la que los adolescentes fueron invitados a representar distintos “yo digitales”. La propuesta buscaba que reflexionaran sobre cómo muchas veces, en redes sociales o videojuegos, construimos versiones idealizadas o distorsionadas de nosotros mismos, y cómo esas identidades virtuales pueden llegar a interferir con nuestra autenticidad si no somos conscientes de ellas.
Lejos de ofrecer respuestas cerradas, las dinámicas de María sirvieron para abrir preguntas fundamentales sobre cómo gestionamos nuestra presencia en línea: ¿qué parte de mí muestro? ¿Qué imagen proyecto? ¿Qué elijo compartir y por qué? ¿Y si ese personaje digital toma más fuerza que mi persona real?
El área 3 del Programa CODI propone precisamente eso: crear conciencia sobre la identidad digital como una construcción que requiere criterio, responsabilidad y sentido ético, y no solo conocimiento técnico. La sesión ofreció un espacio seguro para hablar de la exposición en redes, del anonimato en ciertos entornos digitales y de los límites entre lo público y lo privado.
CODI-Arte, al integrar estos contenidos con dinámicas creativas, promueve una comprensión profunda de las competencias digitales necesarias en esta etapa educativa, dotando al alumnado de herramientas para manejarse en un entorno digital complejo, cambiante y muchas veces invisible, pero que tiene un impacto directo sobre su autoestima, sus relaciones y su reputación a medio y largo plazo.
Proyecto acogido al Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia; financiado por la Unión Europea – Fondos Next Generation EU con el objetivo de formar en competencias digitales a niños y jóvenes de la Comunidad de Madrid, Programa de Competencias Digitales para la Infancia (CODI)










