Programa CODI-Arte: Del arte rupestre a la red: el CEIP Séneca reflexiona sobre la huella digital

 

¿Qué tipo de huellas dejamos a nuestro paso? A partir de esta pregunta, el alumnado de entre 8 y 11 años del CEIP Séneca de Parla ha trabajado con la formadora Gabriela Waisberg en una sesión del programa CODI-Arte centrada en el concepto de huella digital. Este término hace referencia al rastro que dejamos en internet a través de nuestras acciones: desde una simple búsqueda en la web hasta una publicación en redes sociales o el uso de aplicaciones que recopilan datos personales. Comprender esta huella es esencial para un uso consciente y seguro de las tecnologías, tal y como se recoge en los objetivos del programa CODI para esta etapa educativa.

La actividad arrancó con una mirada al pasado, planteando una cuestión aparentemente sencilla: ¿Cuál creéis que es la obra de arte más antigua? ¿El primer arte que hicieron las personas? A partir de ahí, y tras conocer las pinturas de las cuevas de Altamira, los niños y niñas reflexionaron sobre las huellas físicas. La sesión continuó en el arenero del colegio, donde dejaron sus propias huellas de pies descalzos que luego pintaron en papel. Según Waisberg, “¿Cuál es la frase que ‘dice’ una huella? ‘Aquí estuvo… ¡Pepito!’”.

 

 

A partir de ahí, la clase identificó tres tipos de huellas: la física (como las marcas de pies o manos), la emocional (aquellas que otras personas dejan en nosotros o nosotros en ellas), y la digital. La parte emocional se exploró mediante una dinámica en el patio en la que cada niño o niña representó con pintura las huellas simbólicas de personas significativas, que luego se llevaron a casa para continuar ese cuaderno de “huellas emocionales” con familiares, mascotas o vecinos.

El paso final llevó el foco al mundo digital. La relación entre estas huellas y el entorno online sirvió para introducir el concepto de huella digital: su uso, sus implicaciones y cómo ser conscientes del rastro que dejamos en internet. Para consolidar el aprendizaje, el grupo participó en un juego interactivo en el que debían identificar si una situación planteada correspondía a una huella física, emocional o digital.

En palabras de la formadora, “se comprometieron muchísimo, compartieron, se escucharon y aprendieron”. Una experiencia que combinó arte, emociones y conciencia tecnológica, fomentando un aprendizaje significativo desde el cuerpo, la reflexión y el juego.

Proyecto acogido al Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia; financiado por la Unión Europea – Fondos Next Generation EU con el objetivo de formar en competencias digitales a niños y jóvenes de la Comunidad de Madrid, Programa de Competencias Digitales para la Infancia (CODI)