Una de las patas sobre las que ha asentado el programa MUS-E en estos 25 años ha sido la de crear una red de cooperación entre los centros adscritos al programa. Estas experiencias compartidas sirven para intercambiar experiencias, ideas, aciertos y cosas que mejorar y, sobre todo, crean un clima de unión difícil de describir en unas pocas líneas.
















