
El trabajo desarrollado durante el curso 2025-2026 en el CPEE San Cristóbal de Asturias ha tomado como referencia el proyecto educativo del centro, centrado en la naturaleza y en la importancia de reconocer, cuidar y preservar los espacios naturales que forman parte de nuestra vida diaria. Desde ahí, Blanca Fernández Dacal, artista de artes plásticas y audiovisuales, ha planteado una programación muy adaptada al tipo de alumnado del centro, poniendo el acento en lo sensorial, en el cuerpo, en el color y en la posibilidad de expresarse sin depender siempre de la palabra.
En un centro de educación especial, el arte tiene un valor muy importante porque abre caminos de comunicación diferentes. No todo pasa por hablar, escribir o explicar. A veces una mirada, un gesto, un movimiento, una elección de color, una mano que toca la pintura o un cuerpo que se desplaza por el espacio ya están diciendo algo. Por eso las sesiones se han planteado desde un enfoque inclusivo, respetando ritmos, capacidades, necesidades y maneras distintas de participar.
La danza y la expresión corporal han tenido un lugar muy especial. A través de música, desplazamientos, juegos de movimiento, acciones sencillas y dinámicas de presencia corporal, los niños y niñas han podido trabajar la coordinación, la atención, el equilibrio, la relación con el espacio y la comunicación con los demás. Para este alumnado, moverse con libertad dentro de un marco cuidado ayuda a ganar seguridad, a regular emociones, a sentirse parte del grupo y a disfrutar del cuerpo desde una experiencia positiva.
No se ha buscado una danza complicada ni una coreografía perfecta, sino una danza posible para cada persona. Cada alumno y alumna ha participado desde su manera de estar: con más movimiento, con un gesto pequeño, siguiendo la música, observando, marcando un ritmo o entrando poco a poco en la propuesta. Esa forma de trabajo ha permitido que la inclusión no sea una idea abstracta, sino algo que sucede realmente en la sesión.
Uno de los trabajos más destacados ha sido el mural Magenta, una pintura colectiva de gran formato realizada en un espacio común del centro. La fuerza del color magenta, junto con amarillos, tonos fluorescentes y gestos amplios de pintura, permitió crear una obra viva, intensa y muy visual. El alumnado trabajó con brochas, esponjas y diferentes formas de dejar huella, sintiendo que cada aportación individual formaba parte de una imagen común.
También se realizó otro mural vinculado a la naturaleza y a los elementos del entorno. Se partió de hojas, ramas, flores, formas orgánicas, texturas y referencias naturales cercanas. Estos elementos sirvieron para observar, tocar, reconocer formas y transformar lo que pertenece al entorno en una composición plástica colectiva. La actividad permitió trabajar el cuidado de la naturaleza desde una experiencia directa, sencilla y sensible.
Otra propuesta importante fue Tramas y Caras, un trabajo relacionado con la identidad, el autorreconocimiento y el reconocimiento de los compañeros y compañeras. A partir de fotografías de los propios niños y niñas se realizaron intervenciones plásticas sobre los rostros, utilizando
pintura, dibujo, líneas y tramas. Esta actividad ayudó a mirar la propia imagen y la de los demás con respeto, cariño y curiosidad.
Las sesiones de dibujo y danza unieron el cuerpo con el trazo. El movimiento generaba líneas, recorridos y marcas sobre el papel, de forma que el alumnado podía ver cómo el cuerpo también dibuja. Esta unión entre movimiento y pintura resultó especialmente beneficiosa porque permitió trabajar percepción, motricidad, emoción, ritmo y creatividad de una manera global.
Todo el programa se ha desarrollado siguiendo los objetivos MUS-E y los valores de la Agenda 2030, especialmente en relación con la inclusión, la igualdad de oportunidades, la participación, la convivencia y el respeto a la diversidad. El arte ha sido un lenguaje común, un espacio de encuentro y una manera de ofrecer al alumnado experiencias significativas, adaptadas y llenas de sentido.
Este proyecto ha recibido una ayuda del Ministerio Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, la Consejería de Educación del Principado de Asturias, la Consejería de Derechos Sociales y Bienestar del Principado de Asturias, a la participación del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 en el marco del programa EnRedArte por la Infancia y la Adolescencia y de la Responsabilidad Social Corporativa de ERG Evolving Energies.


