
Durante una de las últimas sesiones del curso en el CEIP Sagrado Corazón de Madrid, los niños y niñas de infantil participaron en una propuesta artística de la mano de la artista de música Nora Usterman. Además, estuvieron muy bien acompañados por adultos durante la actividad, una figura muy importante en el desarrollo de los niños y niñas. La jornada incluyó diversas actividades centradas en la creación colectiva, el uso de instrumentos musicales, el juego sonoro y la expresión a través de la pintura y la palabra.
Juntos y juntas, compartieron instrumentos, exploraron sus posibilidades sonoras y jugaron con ellos siguiendo ritmos inspirados en músicas tradicionales de diferentes regiones del mundo. También se crearon canciones originales, y se elaboraron textos poéticos que, en muchos casos, sirvieron como base para pequeñas composiciones musicales con mensajes dirigidos al planeta.
Uno de los ejes de la sesión fue el desarrollo de la escucha activa y el acompañamiento en la interacción con otras personas. Esta forma de trabajo permitió abrir espacios de expresión colectiva donde las niñas y los niños pudieron observar, esperar su turno, proponer y responder desde el cuerpo, el ritmo o la voz.
El uso del arte en esta sesión permitió incorporar conceptos como el respeto hacia las diferencias culturales, la conciencia del entorno natural y la importancia del cuidado mutuo. La estructura de las actividades ofreció herramientas para poner en práctica estos conceptos desde lo simbólico, lo corporal y lo musical, en un entorno en el que cada persona tenía la posibilidad de expresarse de forma libre y acompañada.
La práctica de la poesía escrita y cantada, así como el trabajo corporal y musical, permitió que niñas y niños se relacionaran con diferentes formas de lenguaje, más allá del verbal. Este enfoque abre la posibilidad de construir vínculos a través de otros canales de comunicación, ampliando los modos de percibir y comprender el mundo.
El trabajo con canciones creadas en el aula aportó, además, contenidos relacionados con el cuidado del planeta y la convivencia. La música se convirtió en medio para recordar la necesidad de proteger el entorno, de colaborar en las tareas comunes y de prestar atención a quienes están alrededor. En este sentido, el arte se integró como herramienta que conecta lo emocional, lo social y lo expresivo.
El programa es posible gracias a la colaboración de la Consejería de Educación, Universidades, Ciencia y Portavocía de la Comunidad de Madrid y la Consejería de Familia, Juventud y Asuntos Sociales de la Comunidad de Madrid.






